<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1596291522478728377</id><updated>2011-07-07T17:37:32.789-07:00</updated><title type='text'>Licor 8      .:..:..:.::Hermanos.............</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>licor8hermanos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17543885123589913481</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>13</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1596291522478728377.post-8752797170063854880</id><published>2009-11-07T16:19:00.000-08:00</published><updated>2009-11-07T16:21:27.554-08:00</updated><title type='text'>Capítulo 10 ( Gaby y Saty)</title><content type='html'>&lt;a href="http://espaciomujer.net/wp-content/uploads/2009/05/vientre_plano-300x300.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://espaciomujer.net/wp-content/uploads/2009/05/vientre_plano-300x300.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estira la mano para agarrar el control remoto del televisor. Está exhausta. El encuentro con  Richi y la posterior discusión con Arriedo han filtrado sus fuerzas. Enciende el aparato pero ni bien lo hace decide apagarlo. Se levanta dispuesta a darse un baño y comienza a subir hacia su dormitorio, cuando escucha el sonido del celular. Por el timbre descuenta que es Sofía, pero no tiene ganas de escucharla. Necesita limpiarse, sacarse de encima el olor y las indagatorias de Richi antes de enfrentarse a su hija. Purificar su mente, abarrotada de imágenes, de culpas y de interrogantes. Piensa en Jorge, en lo confuso de su muerte, en que nada es lo que parece ser. &lt;br /&gt;Mientras abre la canilla del hidromasaje, mira la marca en su estómago desnudo. Cualquiera que la viera pensaría en un tatuaje, pero Cecilia sabe que está allí desde su nacimiento. Nunca le ha molestado ni mucho menos,  habitualmente ni recuerda que la tiene, pero desde hace un tiempo la mira con mayor frecuencia, sobre todo desde que el Cavalliere se fijó en ella. Juraría Cecilia que su relación cambió a partir de ese momento, como si esa pequeña huella, ese estigma de bordes  imprecisos, hubiera moldeado su carácter, otorgándole tersura a sus ademanes cada vez que se encontraban en el palacete de calle Oroño. El agua tibia la relaja hasta casi adormecerla y por unos minutos logra olvidarse de todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La habitación del Due Torri cumplía las expectativas de Benito. Cinco estrellas para arriba había sido su orden y Nino no había tenido inconvenientes en respetar. La chequera del Cavalliere hacía posible cualquier lujo. De noche apareció el único inconveniente, imposible de preveer por ambos: un aire acondicionado insectizoide que, zumbando, alteró el sueño del huésped. En desvelo y malhumorado, Benito abandonó la cama, mal comienzo para el día que tenía por delante. Se afeitó con prolijidad y eligió los mismos zapatos de la noche anterior. &lt;br /&gt;Había cenado solo en el restaurante del hotel, el Brunello, meditando sobre la importancia del día siguiente. “Triángulos de pasta fresca con langosta a la manteca agreste”. Lo había vomitado a mitad de la noche, y ya no pudo dormir. El aire acondicionado y el sabor langostino, sumado al tráfico entre Vicenza y Verona, eran demasiado para un Lamella Greca. &lt;br /&gt;En la TV trasmitían fútbol argentino en vivo. Newell’s y Boca jugándose el campeonato. Lamentable que la ordinariez sudaca llegue a una suite cinco estrellas pensó Benito. Gente que salta y grita, suda e insulta creyendo dar aliento. Aliento a un equipo de once sujetos que están en otra cosa, no prestan atención a esa masa tercermundista. La idea de tener sentimientos comunes, el ser parte de algo más grande que sí mismo, le aborrecía. Las pasiones no son más que un aspecto curioso de un cierto tipo de primate. ¿No se dan cuenta que son una molestia para los jugadores? Comentó en voz alta mientras el árbitro omitía un claro penal desatando la furia leprosa. La cámara tomó un primer plano del palco oficial, donde directivos, managers, inversionistas y políticos exageran la puteada para quedar bien. Entre ellos está Arriedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sofía introduce la llave en la cerradura, la gira dos veces y abre la puerta de su casa.&lt;br /&gt;- Mamá ¿estás arriba? – grita desde el living.&lt;br /&gt;- Ahora bajo… termino de cambiarme y bajo.&lt;br /&gt;Al abrir el cajón de su ropa interior, Cecilia descubre su consolador envuelto en un pañuelo manchado de sangre. No recuerda haberlo dejado ahí y menos aún reconoce ese pañuelo. Comienza a temblar. Por un momento piensa que tal vez ella no recuerde todo, porque percibe cosas que no logra entender, pequeños olvidos, situaciones desconocidas, rostros inciertos. El miedo se apodera repentinamente de ella al suponer que alguien le debe estar jugando una mala pasada. Tal vez alguien que quiera vincularla con los asesinatos de esas putas, porque no eran más que eso y sin embargo no merecían morir de ese modo. Ella se las había cogido, es verdad y lo había disfrutado, había gozado viendo como se apoderaba de ellas el temor cuando las violaba con ese mismo consolador y en presencia de Jorge y de los otros, mientras el Cavalliere miraba desde un rincón. Pero no era más que un juego, uno donde las partes acordaban los códigos de antemano. Sin embargo alguien, y Cecilia se preguntaba quién, y por qué, se había apartado de las normas.&lt;br /&gt;Cierra rápidamente el cajón y se viste. Decide que más tarde quemará el pañuelo en la chimenea. Cuando baja, encuentra a Sofía en la cocina preparando un licuado. Sobre la mesada, alcanza a ver Cecilia, su bolso entreabierto y la cáscara de una banana.&lt;br /&gt;-Podrías ser más ordenada y tirar a la basura los restos, en lugar de dejarlos ahí – señala estirando el brazo.&lt;br /&gt;- Sí, seguro, ordenada como vos… pero no tengo ganas – contesta con cierta agresividad.&lt;br /&gt;- ¿Te pasa algo?&lt;br /&gt;- No ¿Y a vos? – insiste para provocarla.&lt;br /&gt;- Estoy cansada, hoy tuve un día fatal – dice Cecilia.&lt;br /&gt;- ¡Claro! ¡Me imagino! La señora debe haber estado muy ocupada con sus amiguitos.&lt;br /&gt;- ¿Qué decís? ¿De qué hablás?&lt;br /&gt;- De los machos que tenés hablo… de eso. ¿Te crees que soy boluda? &lt;br /&gt;- Yo no tengo machos como vos decís.&lt;br /&gt;- Ah ¿No? ¿Y entonces que son ese policía de mierda y ese político con los que te encamás? ¿Asistentes de dibujo?&lt;br /&gt;- ¡Basta Sofía! No me faltes el respeto.&lt;br /&gt;- No… ¡basta vos mamá! Por una vez en tu vida decíme la verdad.&lt;br /&gt;Cecilia no aguanta las lágrimas. Cómo explicarle a su hija que su padre sabía de su relación con Arriedo y hasta la incentivaba porque eso lo excitaba, cómo hacerle entender que entre ellos existía un acuerdo sexual, sin desvirtuar la rígida e impoluta imagen que su hija tenía de  Jorge. Decide callar. Infiere que es preferible que su hija escuche lo que tiene ganas de escuchar, que su madre es una puta.&lt;br /&gt;- Sentáte y hablemos – dice.&lt;br /&gt;- Bueno… te escucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La visión de Arriedo puteando le recordó sus encuentros. La mansión de las fiestas, “restaurante del placer” según halagaban varios. Lo cierto es que Benito nunca había experimentado una fiesta ni elegido un placer particular a la carta. Se movía como ausente entre sus invitados, chequeando que todos estén cómodos, disfrutando y que nada falte. Para algunos era un director de orquesta, pero eso no tenía sentido. El director es parte de la música, la siente como ninguno de los instrumentistas, en él se expresa una belleza que Benito jamás buscó comprender. Un mozo, en realidad soy un mozo pensaba. Voy de mesa en mesa, o cama en cama, comprobando que no falte nada a la gente. Poco me importa lo que coman o gasten, lo interesante es la propina que pueda sacar de todo esto.&lt;br /&gt;Arriedo puteando. En la TV por un penal, en la mansión por cualquier cosa: champagne sin frapera, habanos dominicanos o algún visitante poco amistoso. Arriedo puteando. Desencajado, como el día que García Mónaco llegó con Cecilia, y Arriedo se volvió loco por no conocerlos, y por lo peligroso que resulta meter gente nueva, y que Benito tiene que comprender que ellos son personajes públicos, y un daño a su imagen es un daño a la sociedad misma, y en momentos de crisis tenemos que cuidarnos para no estar peor de lo que ya estamos. Bronca pasajera en ese caso, porque al rato Cecilia ya lo había vuelto loco, y Arriedo quería más y sólo con ella, lo que al doctor no le gustó nada porque la regla es que vamos pasando y nos conocemos y que quedarse estancado es lo que realmente pone en peligro a todos. Arriedo puteando cuando entendió que con el doctor no se jodía y que Benito no se mete en esos partidos y que Cecilia sería una más de las tantas y no una distinta tal como él la veía. Arriedo puteando, como en la TV y para la gilada, los primates que lo ven alterado por un penal y lo votan porque Arriedo es como ellos, popular y comprometido con los muchachos, y no tiene historias para mostrarse como es, en medio de la platea y puteando.&lt;br /&gt;Jorge y Cecilia habían llegado por medio de un viejo amigo del Cavalliere, de máxima confianza, requisito fundamental para participar de las fiestas. Tímidos al principio, sin saber cómo manejarse, pero decididos a entrar en el grupo. Se habían emborrachado rápidamente y Cecilia fue la primera en jugar. Lo buscó a Arriedo por confundir las miradas de incomodidad con atracción. Se fueron a un rincón del living donde Benito observaba el panorama sin interés. No fue Cecilia desnuda, ni Arriedo debajo lo que llamó su atención. Fue una pequeña marca sobre el estómago de Cecilia, 10 centímetros arriba del ombligo. Formaba una pequeña figura alargada, rectangular en el medio, una base circular y una corona al tope. Parecía una pieza de ajedrez. Una reina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una sabe que los padres cogen. Pero fue  una sensación de muerte la que sentí la noche que decidí seguirlos. &lt;br /&gt;Todo se inició, de casualidad, un día en que mi notebook había resuelto declararse en estado vegetativo y necesitaba imperiosamente terminar una monografía. Había encontrado en la computadora de ella, ciertos archivos que llamaron mi atención por cómo habían sido guardados, casi al descuido, en una carpeta que llevaba el nombre “del tercer tipo”. &lt;br /&gt;En un primer momento, llevada quizás por una cuestión de ingenuidad, o por el deseo inconciente de mantener inalterable la imagen, que una se ha formado durante tantos años de alguien, pensé: “esto debe tener que ver con  extraterrestres, a ella siempre le atrajo el tema de los ovnis”. &lt;br /&gt;Como la intriga era muy grande, me despojé del prejuicio de que se debe ser respetuosa de la privacidad ajena y traté de abrirlos. No me costó demasiado, apenas unos minutos de probar con un par de contraseñas que se me ocurrieron factibles. Cuando iba por el cuarto intento, comenzaron a delinearse en la pantalla imágenes con un alto contenido erótico. Eran fotos de personas de ambos sexos en clara actitud sexual, a veces solas, otras entremezcladas, la mayoría grupal. Comencé a pasarlas rápidamente porque la cantidad era importante y tenía temor de que mamá llegara y viera lo que estaba haciendo. Por un momento sentí que mis latidos se detenían y daban paso a una náusea violenta que me obligó a correr al baño para vomitar. Lo que había visto me descolocó completamente. Una piensa que es madura, que la experiencia de tantas cosas vividas nos quita la capacidad de asombro y que estamos preparados para ver cualquier cosa. No fue mi caso. Como la mayoría de las personas he mirado fotos y películas porno más de una vez. Nunca provocaron en mí más que una cierta estimulación, debería decir muy tenue. Prefiero, si se quiere, una escena de erotismo, no  tan explícita, para exacerbar mi libido.&lt;br /&gt;Lo que veía a medida que clickeaba sobre cada imagen, no distaba mucho de lo que existe en todos lados. Pero lo repulsivo de todo esto, y creo que no exagero cuando digo repulsivo - aunque tal vez sea necesario que se haya pasado por una situación similar para poder entenderme - fue encontrarme en esas imágenes con rostros familiares.&lt;br /&gt;Una sabe que los padres cogen, porque una no es mojigata, menos aún santurrona y hasta admite que eso es saludable. Aunque íntimamente, una se niega a reconocerlo, amparada en la idea estúpida e idílica de que son seres extraordinarios. Una llega a la madurez y comprende que estaba equivocada, que esos seres que una elevaba a la cualidad de supremos son tan cotidianos y universales como cualquiera. Una lo entiende y lo acepta, pero  nunca está lo suficientemente preparada para ver a su madre en una foto, desnuda, con el rostro distorsionado por el placer, con su lengua lujuriosa chupando la pija inmensa de un desconocido, mientras el tipo está sentado sobre una cama en la que hay tres o cuatro personas más revolcándose, ni tampoco está preparada para ver que en esa misma instantánea su padre se está cogiendo a una rubia, con cara de virgen, mientras ella, aprieta las tetas de mamá.&lt;br /&gt;Cerré los ojos en un intento de negar lo visto. Me costó trabajo abrirlos nuevamente, pero debía dejar la computadora en el mismo estado que la había encontrado. Rápidamente borré el historial y la apagué. Tenía las manos frías cuando subí a mi cuarto. No lograba asimilar la situación. Me senté en la cama, los pies colgando hacia fuera, los brazos flojos a los costados de mi cuerpo y me largué a llorar. Primero fue un llanto laxo, al igual que mis brazos, desprovisto de fuerza y luego uno espasmódico, incontrolable, hasta quedarme dormida.&lt;br /&gt;Me desperté casi de noche, cuando ellos llegaron. Calculo que debieron pensar que yo no estaba en casa porque hablaban en un tono fuerte, como discutiendo. Papá insistía en que esa noche tenían una fiesta a la que no podían faltar y mamá le respondía que fuera solo, que ella no se sentía con ánimos de ir. Finalmente acordaron que irían los dos juntos, ella se tomaría un analgésico y se daría un baño de inmersión para que se le pasara el dolor de cabeza. Él le recomendó que se pusiera el vestido rojo ajustado porque era el que le gustaba a Benito. Ella accedió y dijo que estaría lista a las diez.&lt;br /&gt;Me pregunté quién sería la persona que mi padre había nombrado. Esa noche decidí seguirlos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Benito salió del hotel a Piazza Sant’Anastasia, caminó unas cuadras y cruzó el Río Adige por el Ponte Nuovo. Siguió por Via Seminario hasta llegar al lugar de la cita: Università degli Studi di Verona. Se presentó en la puerta de la facultad y esperó la llegada del Dr. &lt;br /&gt;- ¿Dr. Basaglia, cómo le va? – saludó con seriedad.&lt;br /&gt;- ¡Benito! Tanto tiempo… Déme un abrazo amigo, no sabe las ganas que tengo de verlo… lástima que tengamos poco tiempo.&lt;br /&gt;Para Benito es un alivio ese poco tiempo, quiere irse pronto de la universidad. Del Dr. le interesa poco. Lo único que llama su atención, y que motivó el viaje a Verona es conocer cómo esta ella, y porque sigue viva todavía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sofía sabía que desde dónde estaba no podría descubrir nada. Tomando coraje, atravesó la pesada puerta de hierro del palacete y avanzó por el angosto pasillo lateral. Se aseguró de que nadie la hubiese visto, mirando hacia atrás. Había comenzado a llover, aunque muy despacio, cuando encontró en el fondo de la casa una puerta pequeña que parecía ser de un cuarto de servicio. Probó girando el picaporte y para su sorpresa  estaba sin llave. Dudó por un momento si estaría haciendo lo correcto y anteponiendo la curiosidad a sus miedos, abrió la puerta y entró. El lugar estaba a oscuras y caminó lentamente, tanteando con las manos al frente y los costados, mientras escuchaba risas y voces no muy lejanas. Cuando se acostumbró a la oscuridad, Sofía descubrió que estaba en la cocina. Sobre una mesa cuadrada había varios platos con sándwiches y canapés, envueltos en  film de polietileno y una decena de copas de cristal. Tratando de no hacer ruido atravesó la habitación y de pronto se encontró en un amplio y elegante pasillo con puertas a ambos lados. La iluminación era sutil, escapaba de una hilera de velas dispuestas en el piso, en unos fanales de mármol. La puerta de la habitación, desde donde provenían las voces, era doble, de madera oscura y estaba cerrada.&lt;br /&gt;Sofía pasó de largo buscando un lugar donde poder mirar sin ser vista y decidió entrar en la habitación contigua que estaba en penumbras.&lt;br /&gt;Una vez adentro notó que ambas habitaciones estaban unidas por una arcada de la que - al igual que las ventanas que daban al exterior - colgaban unas pesadas cortinas de terciopelo y que las paredes estaban revestidas por planchas de corcho, lo cual justificaba la ausencia de ruidos que había notado desde afuera.&lt;br /&gt;Temblando, corrió apenas un poco una de las cortinas para poder observar. Entre un grupo de hombres y mujeres divisó a sus padres charlando animadamente. En un costado había una cama gigantesca de forma circular y en el otro extremo un sillón de respaldo alto arriba de una pequeña tarima.&lt;br /&gt;Sofía se sentó en el piso, dispuesta a esperar. No habían pasado más que unos cuantos minutos cuando la puerta doble se abrió y entró un hombre alto, de escaso pelo entrecano y mirada imperturbable. Sonriendo, comenzó a saludar a cada uno. Un joven algo desaliñado que no concordaba con el resto, miraba desde la tarima. El hombre se acercó a él y pareció darle algunas indicaciones, señalando hacia la gente. El muchacho asentía con la cabeza mientras se movía colocando luces y un trípode con una cámara de fotos.&lt;br /&gt;De golpe empezó a sonar una música de Vangelis que a Sofía la remontó a la vieja película “Carrozas de Fuego”, pero lo que comenzó no se parecía en nada a Abrahams y Liddell corriendo sobre la arena en busca de la gloria, era más bien una escena dantesca de “Caligula”, con golpes bajos.&lt;br /&gt;Cada vez la espantaba más la idea de que sus padres se encontraran en el medio, ya no eran fotos lo que veía, hasta podía sentir cómo se le erizaba la piel con cada gesto de ellos. Pensó que era presa de una irrealidad y en cómo se reiría cuando despertara de este mal sueño, pero cuando vio que su padre desprendía los botones del vestido rojo, cuando escuchó los gemidos de Cecilia que se había tendido desnuda en la cama, cuando sintió casi en su propio cuerpo la sexualidad de ambos, se dio cuenta que sería imposible reprimir el vómito que le subía y salió corriendo.&lt;br /&gt;Cuando llegó a la calle, había dejado de llover y las luces del boulevard Oroño se le ocurrieron inmensos falos luminosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Franco Basaglia, padre del Dr. había sido gran amigo de Alessandro Lamella Greca. Se conocieron en una Italia de posguerra, devastada y empobrecida. Franco salvó la vida de Rosa Maltino, entonces novia de Alessandro. La amistad quedó marcada a fuego y el paso del tiempo fue irrelevante para las dos familias. Benito fue la excepción.&lt;br /&gt;Enojado con la vida y sus padres, el Cavalliere llegó a Rosario en los ’70 mientras viajaba por el país vendiendo joyas y oro. Conoció a Nino y decidieron dedicarse a la importación para toda la región. Benito no volvió a Italia, sino que comenzó a trabajar directamente. Los Lamella Greca se enteraron cuando vieron el nombre de su hijo en los pedidos. &lt;br /&gt;Benito, le cuento de qué trata todo esto, dice el Dr. El nombre clínico es TAB, Trastorno Afectivo Bipolar, también se lo conoce como psicosis maníaco-depresiva. En esencia es un trastorno del estado de ánimo, que sufre cambios violentos e injustificados. El paciente no comprende los motivos, sino que se encuentra atrapado en una marea que le alegra y amarga la vida de a ratos. En este caso se suma un trastorno de personalidad agudo. Es decir, alegre es una persona y triste es otra. Ella ya no es nadie en particular. Es un caso complejo y no hay muchas expectativas de una evolución favorable. Lo mejor es un contexto de tranquilidad y evitar emociones fuertes. ¿La quiere ver? Le doy la dirección, puede pasar ahora mismo.&lt;br /&gt;Benito guarda el papel, agradece y se despide. El Dr. ya no le sirve. Toma un taxi y le indica la dirección al chofer. La clínica está en Torri del Benaco, a orillas del Lago di Garda. El camino es largo y, por primera vez, Benito siente que algo le pasa por dentro. Tiene miedo, pero no se da cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cecilia mira a su hija y sus gestos le resultan extraños. Algo ha cambiado en ella dando paso a una violencia irreconocible. Trata de recordar si fue luego de la muerte de Jorge que se había puesto así, pero se da cuenta que empezó a estar alterada desde un tiempo antes. &lt;br /&gt;Seguramente no fuimos cuidadosos y por eso me reprocha lo de Richi y Arriedo, pero por qué culparme de la muerte de su padre, eso no lo entiendo. Ella ni imagina lo que sentí cuando me dí cuenta que su padre me engañaba, no puede saber que habíamos acordado tener sexo con extraños solo con el consentimiento del otro y que él no cumplió con lo pactado. Ella no puede saber de mi dolor al pensar en la posibilidad de perderlo. Es cierto que lo maldije, y a ellas también, pero su muerte me destruye, tal vez sea un castigo divino por la vida que llevábamos, desprejuiciada y siempre al borde, pero el hecho de drogarnos o de tener sexo abierto, era una cuestión privada y que no involucraba a nadie que no estuviese de acuerdo. ¡Pobre mi nena!, imagino lo que debe pensar al enterarse que su madre se acuesta con otros hombres, a tan poco de morir su padre. Mi querida, no puedo decirte, no lo vas a entender.&lt;br /&gt;- Dale mamá… decí algo.&lt;br /&gt;- Es difícil, pero el hecho de haberme acostado con otros nada tiene que ver con tu padre. Yo lo amaba Sofi… todavía lo amo. Y tu padre también me amaba. Es complejo de explicar a una hija pero… lo otro era solo sexo… nada más.&lt;br /&gt;- ¿A sí?... y si estaban tan bien ¿Por qué él tenía relaciones con otras mujeres?&lt;br /&gt;- ¿Qué?... ¿Por qué decís eso?&lt;br /&gt;- Porque yo lo vi con mis propios ojos. Lo seguí… lo vi varias veces con otras. Lo seguí, pasé horas enteras frente a la clínica - dice y su rostro comienza a distorsionarse - las putas esas lo besaban… a mi papá… a papito… eran todas putas… unas mierdas de plástico…atorrantas. &lt;br /&gt;Cecilia presiente algo, hasta la voz de Sofía parece la de otra persona.&lt;br /&gt;- ¿Qué te hicimos Sofi? ¿Qué te hicimos? – dice abrazándola, mientras mira a su hija con dolor, sintiendo que está a punto de quebrarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Benito ingresa a una habitación húmeda y gris. La radio trae una canción de Modugno o Nilla Pizzi, el Cavalliere no logra distinguir y no le importa. Hace frío y ella está sentada en silencio frente a la ventana. La vista da al lago. &lt;br /&gt;Il Cavalliere le toca un hombro suavemente, pero ella no reacciona. Que como estás y que te debía una visita son sus palabras, y sé que estoy en deuda por los años sin vernos, y que no dudo que me extrañaste, porque yo lo hice, pensando cada día en vos, en nosotros, la historia y el pasado. Que de verdad nunca fui el mismo, que conociste al que verdaderamente soy y nunca me animé a ser de nuevo. Ella sigue en silencio, con la vista fija, como mirando al lago.&lt;br /&gt;Cada palabra de Benito hacía más profundo el silencio de la habitación. De lejos se distinguen los olivos y algunos campesinos trabajando. Recuerda su época de fanatismo por la natación, cuando entrenaba para ganar la Festa dell'apnea. Otra vida dice en voz alta, parece otra vida.&lt;br /&gt;Benito no se resigna y pretende conversar, busca que alguien responda, que una voz de vida a ese cuerpo vacío de mujer. Las cartas que te escribí, donde te contaba lo bien que me iba en Rosario, que ya podía traerte conmigo y que me avises cuando querías viajar. Te juro, Clara, que ya era tarde cuando me enteré de nuestra hija, murmura.&lt;br /&gt;Pasan las horas, el lago se apaga con el sol y no quedan campesinos a la vista. Los últimos veleros amarran y Benito sabe que le queda poco tiempo. Mañana vuelvo a Rosario, tengo asuntos importantes que atender. Quiero que sepas que la ví dice, y Clara se queja. Ella no lo sabe todavía, está metida en problemas y es culpa mía. Te dejo la única foto que tengo, es lo único que vería de ella decía la carta, y que me olvide de la familia para siempre. Benito deja la foto en la mesa y Clara vuelve a quejarse. La imagen, en tono sepia, muestra un bebé desnudo, rascando una marca de nacimiento por encima del ombligo. Se escuchan los pasos del enfermero que abre la puerta.&lt;br /&gt;Es hora que se retire signore, su hermana necesita descansar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1596291522478728377-8752797170063854880?l=licor8hermanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/feeds/8752797170063854880/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/11/capitulo-10-gaby-y-saty_07.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/8752797170063854880'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/8752797170063854880'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/11/capitulo-10-gaby-y-saty_07.html' title='Capítulo 10 ( Gaby y Saty)'/><author><name>licor8hermanos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17543885123589913481</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1596291522478728377.post-7433411312220331319</id><published>2009-11-07T16:17:00.003-08:00</published><updated>2009-11-07T16:17:57.757-08:00</updated><title type='text'>Anexo capítulo Nano - Iberia</title><content type='html'>Apenas terminó de coger, Richi se dio cuenta, que todo lo que le había dicho Cecilia era una mentira. Habían tenido un sexo casi brutal, las manos de ella arañando la pared, mientras él sujetaba su cintura en un intento de inmovilizarla para poder recorrer su espalda con la lengua. Con cada lamida ella separaba más sus piernas, bajando con una de sus manos hasta agarrarle las pelotas con fuerza. Mientras ella le pedía más, él preguntaba más, provocándola a explicar, a cambio de ofrecerle su pija. ¿Querés esto?... decíme qué mierda pasa con Arriedo… ¿te gusta?... entonces aclaráme ¿por qué estás tan tranquila con la muerte de tu marido? Puta, estás recaliente... si querés que no termine, hablá. Y ella había hablado, con cada penetración una respuesta, pero él sabía que aquello que negó o afirmó, era solo por satisfacer su necesidad de hembra, que ni siquiera pensaba las palabras que emitía entremezcladas con sus quejidos. Él empujaba, con bronca, sintiéndose dueño de un poder que lograría quebrarla, pero Cecilia era experta,  sabía que lo que ella ofrecía también era importante para él, un refugio húmedo donde descargarse de todas las veces que se había puesto duro con solo verla.&lt;br /&gt;No hubo besos ni caricias, eran dos animales embistiéndose en busca de una primacía que les permitiera a uno saber y al otro ocultar. Con el último grito de Cecilia, quedaron los dos quietos, casi sin respiración, Richi se apartó en silencio,  levantó su ropa que había quedado desparramada por el piso y fue al baño. Cuando volvió, ella seguía desnuda y se había recostado en el sofá. Como una diosa intocable, fumaba con la mirada perdida en un punto fijo. Al verlo entrar, recorrió lentamente sus pezones con los dedos, simulando estimularse para volver a comenzar.&lt;br /&gt;- ¿Era esto lo que buscabas después de tantos años? - preguntó.&lt;br /&gt;Richi la miró, le resultó una completa extraña a pesar de conservar sus rasgos casi intactos, algo escapaba de sus ojos que la hacía diferente y se alejaba del recuerdo angelical que él tenía de ella. A Richi le pareció ver cierta tristeza en su mirada cuando ella le sonrió. Se preguntó que habría sucedido en su vida en esos años para despojarla de ternura, para cubrir ese cuerpo de tanto cinismo y obscenidad.&lt;br /&gt;- Fue un polvo excelente – mintió. Se sentía vacío y hasta un poco asqueado. Pensó en Regina, en su fragilidad y de pronto la urgencia de escapar se le hizo incontrolable.&lt;br /&gt;- Tengo que irme – dijo.&lt;br /&gt;Ella no contestó, y continuó recostada.&lt;br /&gt;- Me voy – insistió.&lt;br /&gt;- Cerrá la puerta cuando salgas – dijo sin mirarlo.&lt;br /&gt;Era una tarde soleada y calurosa cuando Richi atravesó la puerta. Sin embargo un escalofrío le corrió por el cuerpo. Se sentía despreciable y por si eso fuera poco, tenía la fastidiosa impresión de que había sido usado y descartado. Cuando subía al auto pensó que solo quedaba entre ellos un vacío insondable.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1596291522478728377-7433411312220331319?l=licor8hermanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/feeds/7433411312220331319/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/11/anexo-capitulo-nano-iberia.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/7433411312220331319'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/7433411312220331319'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/11/anexo-capitulo-nano-iberia.html' title='Anexo capítulo Nano - Iberia'/><author><name>licor8hermanos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17543885123589913481</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1596291522478728377.post-8125765082553180444</id><published>2009-11-07T16:17:00.001-08:00</published><updated>2009-11-07T16:17:26.553-08:00</updated><title type='text'>Capitulo 9  (Iberia-Nano )</title><content type='html'>El hombre rudo, con los billetes en la mano, interroga a Anita.&lt;br /&gt;-Vos sabés de donde son, le dice señalando el fajo. –Decime perra, quién es el falsificador.&lt;br /&gt;     Anita calla.&lt;br /&gt;   - ¿Dónde los hace y desde cuándo?&lt;br /&gt;    Anita muda.&lt;br /&gt;    Si no hablás, sos boleta. Basta!&lt;br /&gt;   Anita apenas sale del asombro. Pero, tras una breve  vacilación, con  la voz tomada por el susto y  algo de coraje le dice: -Yo no sé de que hablas.&lt;br /&gt;    -Zorra, largá todo lo que sabés – le dice el otro delincuente, apuntándole a la cabeza-&lt;br /&gt;   Anita piensa en sus hijos  y rápidamente contesta: &lt;br /&gt;    -El que puede saber es Richi, mi ex esposo, que es de la Federal, pero ya no vive con nosotros, estamos divorciados.&lt;br /&gt;    -Dame su dirección.&lt;br /&gt;     Anita hace un ademán para acomodarse  la ropa y el chorro la empuja y le grita: &lt;br /&gt;    - Quieta ,yo anoto, largá todo!&lt;br /&gt;    - Viamonte 125 . Luego la vuelve a maniatar, tapándole   los ojos y la boca.  Aquí vas a estar bien segura, no intentes nada. Cuando vuelva vamos a hablar. Cierran la casilla y queda la mujer gorda que le dice: &lt;br /&gt;    -Quedate tranquila sino, estos te queman.&lt;br /&gt;     Pasan las horas.  Anita se acomoda en la silla, se recuesta a refrescar su memoria y sobrevienen testimonios de los medios, de cuando en el verano, una vez aparecidas las tres mujeres violadas y asesinadas, también se habían  encontrado, entre sus ropas, billetes y pasaportes falsos. Recuerda también, que el juez ante esta evidencia, se había declarado incompetente y el caso  había pasado a la Federal. Ahí desapareció de los diarios.&lt;br /&gt;    Se sospechaba  también que ese dinero habría sido dejado intencionalmente. Pero nunca más se habló del asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Las horas pasan y Anita sufre pensando en Paula que la espera para ir a la modista y en Sebastián, su hijo. El cuarto lánguido, con olor a sulfato, y en los rincones ese olor que suele encontrarse donde vive gente nauseabunda. Paredes negras, como suelen pintar algunos  cuando creen haber sido víctimas de un  algún abuso. La espera, aún sin torturas significativas, resulta tan acongojante como el mismo tormento. Al amanecer, sus fuerzas eran mínimas. No había querido probar una sopa de granos que había preparado la gorda mugrienta. &lt;br /&gt;Por otra parte, también esa noche, Richi se iba recuperando en el hospital, luego de haber sido sedado por algunas horas y tenía el mismo pensamiento que Anita: Sus hijos. Recordó la última  llamada de Paula y decidió llamarla, pero después de tres intentos, le dejó un mensaje.  &lt;br /&gt;     -Tendrá que descansar más, esto no es broma, por ahora se recupera pero…- oyó Richi decir al médico-&lt;br /&gt;    - ¿Descansar, justo ahora? &lt;br /&gt;     El médico le recetó tranquilizantes y le dio 24 horas para salir del hospital y regresar a su casa, no al trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                               ………………………………………&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     A la mañana  Arriedo, sale de su casa dispuesto a encontrar la caja con los votos, junto con otra folletería referente a las elecciones, donde figuraba como candidato a Intendente  y  que estaban en el Audi de García Mónaco. Todo gracias a la amistad que lo unía a un sargento de la 3ra, que había guardado, si bien no la caja completa, si algunos de los papeles que contenía.&lt;br /&gt;     Algunos vieron la caja - según había escuchado- pero desapareció, aunque muchos votos se desparramaron  y fueron juntados por los curiosos. Era lo único que sabía.  &lt;br /&gt;      Burgos sabe que Richi estuvo allí y es posible que hubiera encontrado algo de información.&lt;br /&gt;      - Debe tener los folletos de la imprenta- piensa- por eso yo quería que se fuera lejos este hijo de puta, pero ahora está todo paralizado. Arriedo, quedó intranquilo con los dichos de Burgos. Cualquiera pudo haber levantado información, y ésta resultar clave para un inspector.   Y en efecto, Richi, al salir del hospital, busca en sus bolsillos la folletería recogida aquel día y sin pasar por su casa, va directamente hacia la dirección de la imprenta.  Al llegar comprueba que ya no existe. Pregunta a un vecino y éste le dice que  hace varios días que está cerrada y que no se ve a nadie trabajando allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Richi llama al Perro y le pide más datos  sobre los billetes falsos  encontrados en el caso de las tres víctimas.&lt;br /&gt;    -Desaparecieron rápidamente cuando intervino Burgos y hasta ahora   hay silencio sobre eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Mi olfato me dice que Burgos es o era el dueño de la imprenta - piensa Richi- pero no puede seguir analizando porque al llegar a su casa se encuentra con su hijo.&lt;br /&gt;    -Sebastián,  ¡Qué raro que hayas venido! ¿Qué anda pasando?&lt;br /&gt;   -Mamá está desaparecida, no la encontramos por ninguna parte – dice Sebastian casi llorando. Richi, por suerte está medicado.&lt;br /&gt;    -¿Desaparecida? ¿Pero qué querés decir? ¿Perdida, desaparecida, secuestrada? No se habrá ido de viaje de sus parientes de Labordeboy, sin decirle nada a nadie? &lt;br /&gt;     -Papá, salió con Silvia, no sé si fueron al cine o adónde, se despidieron a la salida del cine y no se supo más nada. Se la tragó la tierra.&lt;br /&gt;    -¿Cómo, y el auto?.&lt;br /&gt;    - No sé, no sé, te digo que no sé nada …&lt;br /&gt;     Le cuesta reponerse de la noticia, mientras bosqueja alguna estrategia para encontrarla. Más sereno Richi habla dos palabras con Silvia y luego llama a su amigo Maidana. Éste ordena urgente búsqueda del rodado. Pesquisa que trae una rápida resolución encontrándose el vehículo abandonado en inmediaciones de la seccional 19. Por esas horas, Paula se había acercado a la Delegación en busca de ayuda, aportando el sólo dato de un cambio de auto luego del secuestro de su madre en las inmediaciones de Brown y Ov. Lagos. Se instruyen allanamientos en conocidos aguantaderos de la 19, que luego se extienden a la 20, aunque sin resultados. A la mañana siguiente, Richi va personalmente a la cuadra donde había sido encontrado el Focus de los delincuentes y con la complicidad de un vecino que espiaba los movimientos, luego de una charla confidencial, logró conseguir un dato, que entre la reticencia y la desconfianza, le pareció de importancia. Un refugio de chapas pintadas de amarillo, en el interno de la Villa Bengalita, con entrada por el pasillo número 3. Este buen hombre, tío de un puntero del barrio, intuye pueda estar lo que la policía está buscando. Se despidió con un “top secret” y con el permiso de Maidana, se puso al mando del rastreo. Otra orden de allanamiento y 6 policías completaban el comando. Llegada sigilosa, entrada intempestiva y violenta a la casilla amarilla, basta para encontrar a Anita amordazada y sujeta a una silla rota. Logran rescatarla, mientras los otros maniatan a la mujer gorda.  La mujer intenta justificarse diciendo que sólo recibe dinero por tener a personas por poco tiempo. Que no sabe nada,  que ni siquiera conoce las caras de los secuestradores.  Y seguía explicando, mientras era subida al móvil policial. Luego resignada agregó: &lt;br /&gt;    – Si me sacan de esta, yo los puedo ayudar-   Nadie le contesta y salen rápido del lugar mientras Anita, entre lloriqueos y lamentaciones advierte que ella sí podría reconocer los rostros de los secuestradores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Arriedo siente que se le cierran los pasos cada vez que pregunta por la caja. Y hay una sobreviviente que lo conoce. La noticia sobre Regina pasa a primer plano. &lt;br /&gt;    Algunas frases recurren a su mente desde la angustia:&lt;br /&gt;    -   Tiene que desaparecer.&lt;br /&gt;    -  Del sacrificio hay que encargarse con urgencia antes de que la infeliz abra la boca.&lt;br /&gt;    -   El tablero tiene que limpiarse y es necesario que cada pieza asuma sus roles. Cada uno llevará a cabo el suyo sin romper las normas. &lt;br /&gt;     Cuando se dirige hacia la casa de Regina, se da cuenta de que necesita ayuda. Ciertos trabajos dependen de la voluntad, tantos otros de la obligación. Arriedo se siente señalado, como a quienes apuntan con el dedo insidioso de la culpa, a la vez que se persuade de que esta confusión lo enreda en un medio juego confuso y de difícil resolución. Finalmente se convence de que los alfiles son los alfiles y los peones son los peones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Pasan varios días sin que nadie ataje la salida del Cavaliere. Era necesario aplacar las cosas, pero el Dr. Benito Lamella Greca parte.  &lt;br /&gt;      El sol se recuesta por sobre la cúpula de la iglesia de San Augusto, para refrescar la canícula y mitigar la inquietud de los miles de paseanderos que equivocaron la época del año para pasear por el  centro de Rimini. Ya había terminado el festival de la canción en el complejo montado sobre la playa, de todos modos quedaban los resabios del verano que negaba a irse. Grupos de jóvenes acarician una y otra guitarra, otros hacen resonar una verdadera. Ciudad acaramelada, tierna, sonorizada y desprevenida. Ciudad para rehacerse, recostarse y relamerse. Costumbres acogedoras, intervalos de regocijo que auspician más entretenimiento. Explosión de júbilo de remotas piezas de artillería. Julio César trata de rearmar su tropa en el centro de la Plaza Tres Mártires, jóvenes enamorados  se encolumnan detrás de su figura extemporánea, advenediza. La torre del reloj, mueve las agujas para el relax  de los angelitos que salen a señalar las fases lunares y a contar la gente que los ignora. Muchos repasan encuentros furtivos que evocan melodías ligeras. Un teatro de marionetas no alcanza a distraer a dos émulos de intelectuales que piensan la próxima jugada en el ajedrez gigante. Carrusel  de actividades sociales y culturales en el sitio de las grandes gestas caballerescas. Tres mártires ocultan otro tipo de sacrificios. El bar atraía, para el tradicional café al paso, con tres mesas de patas de hierro forjado y con sillas símiles afuera. En una banqueta más cómoda, en la única mesa que se escondía adentro, el Dr. Lamella Greca, escrutaba y asentaba en su memoria los apuntes que recibía del exterior. No le valía servirse de la tecnología de los tiempos modernos. Tampoco escribir y borrar, registrar y archivar. Los rastros quedan cifrados y catapultados en su propia botica natural y los informes llegan por vías más ecológicas.  Órdenes capitales no tardarán en llegar, aún cuando los accidentes se van sucediendo con extremada frecuencia.  Hay indicios de un acercamiento entre Cecilia y el investigador, luego de la desaparición de su marido. Esto lo han advertido muchos, más allá del posible affaire; también es reconocida la extroversión de la señora y la facilidad con la que pasa de la discreción a la charlatanería.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Sofía García Mónaco es una joven inteligente, audaz y de carácter fuerte. Está grandemente afectada por lo que le sucedió a su padre. Llama a su madre y le pide  que acelere la investigación, porque ve que se encuentra demorada.&lt;br /&gt;   -Ya nadie habla del caso si vos no lo hacés -grita a su madre-&lt;br /&gt;    -Yo me presento a la justicia y lo hago sola. Sofía habla  con voz amenazante, pero Cecilia no le da importancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Dos días después, la joven se presenta con su abogado ante el Juzgado Federal de Primera Instancia, reclamando se acelere la investigación del caso.&lt;br /&gt; Por primera vez en su vida,  se enfrenta con la impotencia y con la injusticia. No sabe que contestar cuando le informan que allí no hay ordenada ninguna investigación con esos datos. Ni siquiera de oficio.  Consternada, se dirige a la Delegación Provincial. Pero la sorpresa es mayor. Tampoco hay actuaciones sobre el caso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   -Esto es una broma- le dice al abogado- &lt;br /&gt;   - ¿Cómo que no hay denuncia ni investigación sobre  un caso tan reciente y sonado como el de los últimos días?   - No puede ser, - grita desesperada- &lt;br /&gt;    Su abogado la tranquiliza. Es una vergüenza pública -le dice- te  acompañaré hasta encontrar a los responsables.&lt;br /&gt;    Un empleado le dice: -Si quiere vuelva mañana que estará el jefe, tal vez, él sepa algo.&lt;br /&gt;    La joven, horrorizada y pensando que le han ocultado la  verdad desde hace tiempo, decide volver a interrogar a su madre.&lt;br /&gt;    La encuentra a punto de salir. &lt;br /&gt;    – No te dieron información,  porque el caso está siendo investigado en forma reservada. Yo misma lo solicité. No quiero publicidad, se trata de nuestras vidas. &lt;br /&gt;    Pero soy su hija - dice Sofía- debí saberlo. Mi abogado  cree otra cosa.&lt;br /&gt;   ¿Abogado? – pregunta Cecilia, indignada. ¿Metiste a un abogado?&lt;br /&gt;   Sí, porque vos no hacés nada y eso es terrible para mí. Yo quiero al asesino de mi padre y voy a parar hasta encontrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Cecilia se despide aparentando tranquilidad, pero la situación se le ha puesto difícil. Atormentada no ve otra salida  que la ayuda de Arriedo a quien no quería ver más. Lo llama.  El político no atiende. La situación para él, es  comprometida y ha decidido no aparecer hasta que se consume el dictado. Confía en que pronto estará más limpio el tablero.&lt;br /&gt;   Arriedo se calentaba fácilmente con Cecilia y le había regalado pistas comprometedoras, por eso, cuando vio la llamada en el celular, dudó en contestar, aunque igual lo hizo. Pronto se arrepintió porque se dio cuenta que ella no tendría escrúpulos en hablar, cualquiera fuera la situación.&lt;br /&gt;    -Es una puta imbancable y ahora tiene la excusa de la muerte de su marido. Hay que librarse de ella… ¡Qué día de mierda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Sofía, apesadumbrada, decide visitar a los amigos de la familia, mientras su abogado le pide discreción. A algunos, los había visto por primera vez en el velorio, a los otros conocía de vista del barrio, aunque ni la saludaran. Consiguió una dirección y un par de números telefónicos, pero sólo encontró reticencia y evasivas cuando indagó por su padre, sobre todo  en los amigos de Lamella Greca. Y hasta en actitudes de la familia y de su propia madre, a quién encuentraba con una sugestiva pasividad, impropia para una viuda reciente.&lt;br /&gt;    -¿Quiénes serán esos? Se pregunta confundida. Seguramente mi padre  tendría secretos, todo cirujano plástico los debe tener, pero cuáles serían.  ¿Para qué tenía amistad con esta gente  que no muestra la más mínima pena por su  muerte? Mi papá siempre fue un santo, trabajador, madrugador. Con nosotros se excedía en gentilezas, me llevaba  la escuela, me regalaba cosas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Mientras, en el silencioso y cálido atardecer, Maidana se pasea por Bv. Oroño, haciendo un reconocimiento del lugar donde está la clínica de García Mónaco y la mansión del Cavaliere. También relojea en las alturas, y con disimulo descubre  que hay un espía. Rita, la empleada doméstica del Cavaliere, había advertido sobre movimientos extraños en el edificio amarillo de enfrente. Luego, las investigaciones habían detectado movimientos que podían involucrar a un traficante de drogas en el 10° A. Por eso Maidana, que había conseguido una orden de allanamiento,  manda de civil al Cabo González, a encabezar el procedimiento y mientras él se aleja hacia la esquina el Cabo llega hasta la puerta del edificio y toca  el timbre. Responde un flaco.&lt;br /&gt;   - Traigo el paquete - le dice- simulando ser un vendedor.&lt;br /&gt;    Enseguida baja el flaco, desgarbado, consumido y hace la transa. Ya se volvía, pero Maidana traba la puerta y le dice:&lt;br /&gt;      – Son falsos -  dame dinero bueno.  El muchacho pretende sacar de entre sus ropas un revólver, pero el cabo, más ràpido lo reduce, llama a los otros agentes, que irrumpen en el 10° piso, precintan el departamento y se llevan al joven detenido.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;     Cecilia recibe en su casa a Richi, según había quedado pactado. Sobre una acostumbrada música lenta de fondo, dos copas de anís, aromas de manzanares y una ligera charla de compromiso. Siguieron tibios escarceos de aproximación y ciertos flirteos grumosos propios de la naturaleza animal  comenzaron a desviar el motivo de la charla. Fotos en blanco y negro daban luz a un pasado cercano. Una puerta cerrada, dos calas detrás. Una tertulia que busca en el recuerdo el desenfado de la adolescencia. Un biombo disimula irrefrenables deseos que invitan a la inversión. El difuso retrato de un joven en el centro del living ya está acostumbrado a consentir. Una vibración imperceptible deja caer el escote alguna vez ingenuo, para que un mitin de manos, labios, caricias y arrullos se convocaran en simultáneo sobre pechos amistosos que invitaban a una peregrinación interminable. Casi un allanamiento comando,  que encuentra complacencia en la finca de Cecilia. Campo más que apto para la explotación indiscriminada. Cuando se dio vuelta para apagar el celular, Cecilia ya estaba desnuda. La exploración prosiguió con intensidad, aunque más pausadamente. El cuello, los pechos, las axilas, el ombligo y las partes, primero de acá, luego de allá. Un encantamiento que pasó sin retardos a  un amor desenfrenado. Ya no se enredaban los pelos,  las uñas mimaban y las partes mojaban. &lt;br /&gt;       -Más, más, más-  se oía hasta entrecortado, mientras Richi buscaba más fuerzas en un retrato juvenil. El amor duró lo inconsciente, aunque el ballotage quedó para el terreno investigativo, luego de que aflojara un tanto la tensión. Al mismo tiempo se consumían los sahumerios de anís.&lt;br /&gt;       Apenas terminó de coger, Richi se dio cuenta, de que todo lo que le había dicho Cecilia era una mentira. Habían tenido un sexo casi brutal, las manos de ella arañando la pared, mientras él sujetaba su cintura en un intento de inmovilizarla para poder recorrer su espalda con la lengua. Con cada lamida ella separaba más sus piernas, bajando con una de sus manos hasta agarrarle las pelotas con fuerza. Mientras ella le pedía más, él preguntaba más, provocándola a explicar, a cambio de ofrecerle su pija.         -¿Querés esto?... decíme qué mierda pasa con Arriedo… ¿te gusta?... entonces aclaráme ¿por qué estás tan tranquila con la muerte de tu marido? Puta, estás recaliente... si querés que no termine, hablá. Y ella había hablado, con cada penetración una respuesta, pero él sabía que aquello que negó o afirmó, era solo por satisfacer su necesidad de hembra, que ni siquiera pensaba las palabras que emitía entremezcladas con sus quejidos. Él empujaba, con bronca, sintiéndose dueño de un poder que lograría quebrarla. ¿Era Arriedo el marido de una paciente de tu marido? ¿Qué  amistad tenía el doctor con el cavaliere? Pero Cecilia era experta,  sabía que lo que ella ofrecía también era importante para él, un refugio húmedo donde descargarse de todas las veces que se había puesto duro con solo verla.&lt;br /&gt;       No hubo más besos ni caricias, eran dos animales embistiéndose en busca de una primacía que les permitiera a uno saber y al otro ocultar. Con el último grito de Cecilia, quedaron los dos quietos, casi sin respiración, Richi se apartó en silencio,  levantó su ropa que había quedado desparramada por el piso y fue al baño. Cuando volvió, ella seguía desnuda y se había recostado en el sofá. Como una diosa intocable, fumaba con la mirada perdida en un punto fijo. Al verlo entrar, recorrió lentamente sus pezones con los dedos, simulando estimularse para volver a comenzar.&lt;br /&gt;       - ¿Era esto lo que buscabas después de tantos años? - preguntó.&lt;br /&gt;Richi la miró, le resultó una completa extraña a pesar de conservar sus rasgos casi intactos, algo escapaba de sus ojos que la hacía diferente y se alejaba del recuerdo angelical que él tenía de ella. A Richi le pareció ver cierta tristeza en su mirada cuando ella le sonrió. Se preguntó qué habría sucedido en su vida en esos años para despojarla de ternura, para cubrir ese cuerpo de tanto cinismo y obscenidad.&lt;br /&gt;       - Fue un polvo excelente – mintió. Se sentía vacío y hasta un poco asqueado. Pensó en Regina, en su fragilidad y de pronto la urgencia de escapar se le hizo incontrolable.&lt;br /&gt;       - Tengo que irme – dijo.&lt;br /&gt;       Ella no contestó, y continuó recostada.&lt;br /&gt;       - Me voy – insistió.&lt;br /&gt;       - Cerrá la puerta cuando salgas – dijo sin mirarlo.&lt;br /&gt;       Era una tarde soleada y calurosa cuando Richi atravesó la puerta. Sin embargo un escalofrío le corrió por el cuerpo. Se sentía despreciable y por si eso fuera poco, tenía la fastidiosa impresión de que había sido usado y descartado. Cuando subía al auto pensó que solo quedaba entre ellos un vacío insondable.&lt;br /&gt;       Habían surgido referencias a algunas fotos, dichos sobre la desaparición del doctor, pero a pesar de la intimidad lograda, hubo un tufillo raro que le impidió conseguir información extra no pudiendo nunca recomponer su postura de perito.  Richi, que había imaginado una visita profesional, no supo nunca cómo pasar del embeleso a un interrogatorio eficaz. Entonces varias preguntas le quedaron por hacer, del tipo,  ¿Qué relación mantenía tu marido con sus pacientes?   ¿Eras consciente de la afinidad que producía su profesión en las consultas?  ¿Nunca te interesó saber cuál era la actividad de Arriedo? ¿Si sabías que tu marido te engañaba, por qué callabas? Y caminaba por la calle y seguía haciéndose preguntas: ¿Cuál era la relación de tu marido con sus hijos?  ¿Qué vas a hacer con la clínica?&lt;br /&gt;        Por suerte, en minuto de lucidez, cuando Cecilia había subido al baño, Richi revisó el celular que ella dejó sobre la mesa y descubrió llamadas internacionales, de la comisaría tercera y de otro número que anotó rápidamente, antes de que bajara las escaleras. &lt;br /&gt;     -Pero vos qué te crees, te invito de la mejor onda, venís acá y me acosas con miles de preguntas como si yo fuera culpable de algo –había escuchado entre sollozos y reproches- Seguramente que hay cosas raras, pero me hacés preguntas que quieren manchar mi dignidad. Son cosas de mi vida privada. Quizás no habré sido una buena madre, pero no soy ni una ladrona, ni una asesina. –Que te quede bien en claro-  Eran palabras que le retumbaban de entre medio del frenesí. También un, - quiero que te vayas, ahora me siento mal… Parecían todas palabras vagas, como estudiadas por alguien acostumbrada a inventar o mentir. &lt;br /&gt;      Sube al coche y cuando está por arrancar  ve llegar el auto de Arriedo. Ya era tarde, pero se queda. Media hora después lo ve abandonar la casa. Luego en la tranquilidad de su departamento descubre que los números que rastreó en el celular de Cecilia, pertenecían al teléfono particular de Nino y a diversas llamadas provenientes del Uruguay. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       El Cavaliere se traslada a Vicenza, para la más grande feria italiana del oro y  orfebrería. Una feria abierta a las casas más grandes de Europa. Donde se encuentran más joyas que en el “Ponte Vecchio” de Florencia.  Y donde son pocos elegidos que pueden pasar de la admiración a la compra. Para esta época se ven jeques y políticos de ignotos países, otros llegan de oriente medio para transformar el oro negro, empresarios del norte de europa y otros bienudos con sus damas de compañía. También hay dinero oscuro que se permite canjear por suntuosidades. El cavaliere frecuentaba anualmente Vicenza, allí se encontraba con un Ingeniero, ex socio suyo, cuando trabajaban en la industria del papel. Y otros amigos de la escuela, que se habían trasladado a allí por cuestiones familiares. &lt;br /&gt;     Una vez conocidas las noticias desde Rosario, decide oportuno permanecer unos días más en Italia, aprovechando las gentilezas del ingeniero amigo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1596291522478728377-8125765082553180444?l=licor8hermanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/feeds/8125765082553180444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/11/capitulo-9-iberia-nano.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/8125765082553180444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/8125765082553180444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/11/capitulo-9-iberia-nano.html' title='Capitulo 9  (Iberia-Nano )'/><author><name>licor8hermanos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17543885123589913481</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1596291522478728377.post-8656309891703595387</id><published>2009-10-01T09:42:00.000-07:00</published><updated>2009-10-01T12:01:27.091-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 8 - Saty</title><content type='html'>Regina Montalván abre los ojos.&lt;br /&gt;Trata de acomodar la imagen que le devuelve el cielorraso completamente blanco. Con un leve movimiento, gira su cabeza hacia la izquierda. Las paredes azulejadas le resultan ajenas. Buscando un signo de familiaridad en algún objeto, voltea hacia el otro lado. Un biombo de tela, también blanco, limita una frontera a escasos centímetros.&lt;br /&gt;El goteo constante del líquido a través del tubo y el silencio profundo, provocan en ella un sopor, únicamente quebrado por la luz intensa que parece dominar todo. Pero no quiere dormirse, necesita saber dónde se encuentra.&lt;br /&gt;Intenta levantar su mano derecha, algo se lo impide. Instintivamente, su mano libre sube entre las sábanas recorriendo su cuerpo. Se demora un instante sobre su pubis, el tiempo justo para descubrir que está desnuda. Desnuda y dolorida.&lt;br /&gt;Lentamente, comienza a recordar.&lt;br /&gt;La pesada mano estrellándose contra su cara, una y otra vez, la búsqueda desesperada de su celular, la restos de ropa desparramados por el piso y en el medio la voz de Zulema diciéndole que no debe dejarlo entrar, mezclada con sus gritos y él vociferando, como un animal desencajado.&lt;br /&gt;De golpe todo fue oscuridad. Una densa oscuridad.&lt;br /&gt;Y ahora, esta luz enceguecedora recortada únicamente por la silueta de la mujer que se acerca a su lado. Regina alcanza a distinguir una sonrisa en el rostro y eso le devuelve un poco de tranquilidad.&lt;br /&gt;- ¿Despertó? ¿Cómo se siente?&lt;br /&gt;-Tengo sed – dice y el murmullo de su voz le suena extraño.&lt;br /&gt;La enfermera acerca un cubito de hielo a la boca de Regina y la humedad calma momentáneamente su necesidad.&lt;br /&gt;- ¿Dónde estoy?&lt;br /&gt;- En la sala de terapia intensiva del hospital de emergencias. Hace tres días que la trajeron ¿No recuerda?&lt;br /&gt;- ¿Quién me trajo?... ¿Arriedo?&lt;br /&gt;- No sé su nombre… pero era su vecino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asesinatos, política, poder, piensa Richi, pero no lo dice.&lt;br /&gt;Toda una macabra estructura preparada para desaparecerme justo cuando me estoy acercando a la verdad. Porque a eso se debe mi traslado a Piedra del Águila, qué mierda, qué voy a hacer ahora allá, después podría ser, cuando hastiado de tanta mugre ciudadana, busque la ingenuidad de un sitio como ese donde terminar mis días, pero ahora… Burgos hijo de puta… uno más del eslabón, el más despreciable, fútil, ínfimo y mediocre, pero uno más. Y agobiado como estoy, debo enfrentarme igual. Con el mismo desaliento conque me enfrenté a Anita, antes de separarme. Cada intento mío de acercarme, de complacerla, de intentar bogar hacia un punto en común, su voz gritona oponiéndome reproches, escupiéndome el fracaso en mi trabajo y su aburrimiento en el sexo, mis iniciativas fallidas de mejorar y lograr que volviera a ver en mí, al hombre del que se había enamorado. Por contraste y oposición, siempre ella como una valla, impidiéndolo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una mañana inusualmente calurosa en Buenos Aires.&lt;br /&gt;En las oficinas de la Dirección General de Delegaciones de la Policía Federal, el Comisario Mayor Ramón Herrera deja la carpeta que contiene el expediente Nº 1145600 D/ Inspector Marino Ricardo s/ solicitud traslado…sobre el escritorio y le pide a su subalterno que le alcance un café bien fuerte.&lt;br /&gt;Algo en todo ese asunto de Rosario le molesta sobremanera y ante la insistencia de Maidana – hombre de extrema confianza – ha decidido mantener en suspenso el traslado del inspector y destinar al propio Maidana, en Comisión, a fin de clarificar el panorama.&lt;br /&gt;No le agrada la forma en que se está llevando el caso de las mujeres asesinadas, saturado de contradicciones y puntos oscuros. Menos aún le agrada el comisario Burgos y sus conexiones políticas. Y muy a su pesar, sabe lo que significa meterse con un “peso pesado”.&lt;br /&gt;Por eso, cuando el secretario entra con el café, Herrera con un gesto de desagrado, mete el expediente en el primer cajón de su escritorio, mientras piensa si su decisión no habrá sido un error que le cueste caro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Richi sale del atestado bar, apurado por fumarse un cigarrillo. Desde que pusieron la maldita ley antitabaco, no puede permitirse el placer que le otorga la complicidad de sus pequeños vicios: café y puchos. O lo uno o lo otro – piensa – pero nunca más juntos.&lt;br /&gt;Cuando abre la puerta de la oficina y se encuentra con Maidana, queda detenido por el estupor. El hombre es un antiguo compañero de trabajo y uno de los pocos amigos que Richi le ha ganado a la vida. Hace varios años que no se ven, desde que a Maidana lo ascendieron y partió a Buenos Aires. Se sorprende de encontrarlo en la Delegación, pero inmediatamente se recompone y el desconcierto da paso al entusiasmo.&lt;br /&gt;- ¿Qué hacés Carlos por acá? – dice mientras se demora, tendiéndole la mano.&lt;br /&gt;- Me mandaron en Comisión a Rosario. Voy a llevar junto a Burgos el caso del asesino serial – explica.&lt;br /&gt;- Pero… ¿Cómo no me enteré de lo tuyo?&lt;br /&gt;- Fue sorpresivo, es más, acá no saben nada, solamente le notificaron a Burgos que vendría para colaborar en el caso. En la Superintendencia tienen dudas acerca del accionar de tu jefe y calculan que no está haciendo bien las cosas… quieren limpiar un poco, en fin, vos sabés…&lt;br /&gt;- Hijo de las mil putas… con razón.&lt;br /&gt;- ¿Por qué? ¿Qué pasa?&lt;br /&gt;- Pasa, que quería rajarme el mal nacido. Nunca me soportó. Por eso buscaba sacarme del medio, exterminarme antes de… eso quiere decir que estaba acercándome cada vez más…&lt;br /&gt;- Es una posibilidad… Pero no te preocupes porque, ya me hice cargo y elevé un informe pidiendo que suspendan temporalmente tu traslado… no te olvides que sos la persona que está más empapada del caso. Ahora bien… ¿Tenés idea de por qué todo es tan neblinoso?&lt;br /&gt;- Algún pescado grande hay en el medio. Habían cajoneado todo y yo lo refloté, pero parece que eso molestó mucho.&lt;br /&gt;- Bueno, quedáte tranquilo, porque arriba están al tanto y justamente por eso me mandaron. Te prometo que te vas a quedar acá hasta que se resuelva y desde ya, sabés que contás con todo mi apoyo.&lt;br /&gt;- jajaja ¡qué palo en el culo para Burgos! La venganza es un plato que se toma frío jajaja – inmediatamente agrega - Hablando de eso… te invito esta noche a comer ¿querés?&lt;br /&gt;- Dale… ¿dónde vamos?&lt;br /&gt;- Por ser vos y para festejar la excelente noticia, voy a abandonar mi costumbre de las ratoneras… te espero a las nueve en el “Viejo Balcón”.&lt;br /&gt;- ¡Hecho viejo!, nos vemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se pensaron que se metían con un boludo, un incapaz, un carente de toda habilidad, un personaje conveniente para manipular y hacer a su antojo. De pronto, el factor sorpresa los descolocó, complicó sus planes. El boludo no era tan boludo. Y ahora, esta novedad de Maidana acá. Me siento un nuevo Richi, así como cambié mi ropa voy a mudar mi desgano.&lt;br /&gt;Decide entonces, que es hora de ver cómo anda Regina.&lt;br /&gt;Ansía Richi que se haya recuperado y no solo porque es un testigo importante para el caso. Desde que la vio no puede desprenderse de su cara. Hacía rato que no sentía la humedad en sus manos y ese cosquilleo estomacal, cuando veía a una mujer.&lt;br /&gt;Desde la esquina de la Delegación hace señas al primer taxi que pasa. Cae en la cuenta de que más tarde tendrá que hablarle a Mangiaterra al taller, para ver qué tiene el auto. Por suerte los del auxilio habían resultado buenos tipos y no había tenido que esperar más de media hora en el parque Alem. La media hora necesaria para inferir que la muy yegua de Cecilia lo había querido usar y que estaba metida hasta los dientes en todo esto.&lt;br /&gt;- Al hospital de emergencias – dice.&lt;br /&gt;- ¿Necesitás ir rápido? – pregunta la voz chillona del tachero.&lt;br /&gt;- No, no hay apuro.&lt;br /&gt;- Lindo día ¿no? Por fin se fue el frío – agrega el hombre, al tiempo que sube el volumen de la radio.&lt;br /&gt;Nada de FM ni música, un Walter Hugo exaltado comentando el último partido.&lt;br /&gt;- Sí, lindo.&lt;br /&gt;- Aunque hay un poco de humedad – insiste buscando conversación, mientras saca un pañuelo de papel de la guantera y se lo pasa por el rostro grasiento.&lt;br /&gt;- Sí, algo.&lt;br /&gt;- Los canallas están re contentos ahora que ganaron ¿vos sos centralista?&lt;br /&gt;- No, pecho frío – mintió sonriendo.&lt;br /&gt;- Menos mal, porque a esos infradotados no los banco. Son tan atorrantes como los colectiveros. A mí por desgracia, la virgen me proteja – y se persigna - me tocó un yerno canallón.&lt;br /&gt;Pero Richi no lo oye, una nueva y extraña sensación semejante a la felicidad comienza a abrazarlo. No importa si resulta efímera o producto de su imaginación, las cosas empiezan a encaminarse en la dirección que él quiere y solamente lo inquieta, el hecho de no estar acostumbrado a sentirse de ese modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro lado de la ciudad, en la zona norte, Arriedo aprieta la tecla del control remoto del portón automático de su casa. El auto atraviesa la grava del jardín que lo separa de la calle y se detiene en el garaje. Al oír el sonido de su celular, manotea en el bolsillo de su saco. Está tranquilo, el encuentro con Cecilia lo ha relajado.&lt;br /&gt;¡Qué mina! – Piensa – ella no hace el amor, literalmente te coge. De la manera más primitiva, embistiéndote con descaro, mientras entrecierra los ojos y se ríe. Se desprende de su traje de señora y se transforma en puta, para consumirte hasta el extremo. Hay días en que pierde su mirada en la ventana o en algún objeto y sus movimientos son más lentos, una suerte de reacción en cadena. Pero el resultado es siempre el mismo. De una u otra forma, después, uno queda tirado, convertido en una suerte de desecho, viendo como ella se levanta y sin dejar de mirarte, sin hablar siquiera, sin otro ruido que el de su ropa al vestirse, te abandona.&lt;br /&gt;¿Cómo logra esta mujer dejarme en este estado? piensa Arriedo, mientras abre el celular y mira la pantalla.&lt;br /&gt;Lo que ve lo paraliza. “La reina despertó”.&lt;br /&gt;Con una mueca de disgusto, borra el mensaje. Olvida a Cecilia por un instante.&lt;br /&gt;Si la reina despertó estoy cagado. Esto no le va a gustar nada al Cavalliere. Tendremos que buscar algún perejil que cargue con el peso y se encargue de arreglarlo – se dice a sí mismo en voz alta.&lt;br /&gt;Lamentablemente me equivoqué con ella. Resultó una estúpida romántica la pendeja y encima, se enamoró. Y yo que la creí turrita cuando la conocí, estoy perdiendo el radar para estas cosas. Me engañó al punto de pensar que le gustaban las fiestas como a mí. Pero no. Tierna e ingenua bajo su apariencia felina. Al revés de Ceci. La contracara. ¡La puta madre! ¡La puta que te reparió Regina!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el chalet de Fisherton el silencio solo es interrumpido por los ladridos del perro ovejero de los García Mónaco. Cecilia sube presurosamente los dieciocho escalones que la separan de la planta alta, atraviesa el dormitorio para bajar las cortinas y prende la luz del velador. Con un inusitado temblor en sus manos abre las puertas del placard y estira su brazo hasta el estante superior, para agarrar una caja de madera que ha escondido detrás de una pila de sábanas.&lt;br /&gt;Se sienta sobre la cama matrimonial y con rencor comienza a romper una a una las fotografías en pequeños pedazos. La figura de Jorge es mutilada primero por los ojos, luego por el torso, hasta terminar arrancando con furia, su zona genital. Las mujeres desnudas tampoco escapan al odio de Cecilia, si bien, antes de la mutilación se detiene unos instantes para observar cada rostro. Una risa histérica, espejo de la que la invadía después de cada rito de purificación, escapa de su boca.&lt;br /&gt;Piensa en Arriedo - todavía la acompaña su perfume y el aroma de su sexo - y con desprecio, se arranca la ropa hasta quedar desnuda. Ha sido necesario y ha cumplido con sus pedidos, pero es hora de cortar con él. Piensa en Jorge, recuerda las largas noches en el palacete de calle Oroño, los cuerpos desnudos y la risa pronto se transforma en calentura. Del fondo de la misma caja, saca un Super Cong 22 x 5 y comienza a masturbarse, primero suavemente y luego con frenesí al recordar las veces que lo usó en las otras. Los rostros distorsionados por el horror se entremezclan con sus quejidos, está a punto de acabar, cuando siente la bocina del auto de sus hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nino pensó que lo mejor sería mover un poco el tablero - antes del viaje del Cavalliere - para solucionar las cosas. El imbécil de Arriedo lo había complicado todo, tan cerca de las elecciones y ahora, este clavo suelto. Quizás era momento de dejar a la reina de lado y eliminar una de las torres. Pero no haría la movida esperada, tal vez el alfil sería un punto a su favor. La jugada de apariencia intrascendente, para desestabilizar el juego.&lt;br /&gt;Decidido golpea la puerta de la habitación.&lt;br /&gt;- ¿Novedades Nino?&lt;br /&gt;- Sí… se me ha ocurrido, quizás, la mejor manera de cerrarle la boca al inspectorcito y terminar de una vez con este lío.&lt;br /&gt;- A ver… contáme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anita piensa que la protagonista de la película se parece un poco a ella. No físicamente, es una cuestión más de índole socio - existencial. Separada y con dos hijos adolescentes que la vuelven loca, un trabajo denigrante al que no puede renunciar y un ex que no le provoca nada.&lt;br /&gt;En fin, una patética y desmoralizante realidad.&lt;br /&gt;Cómo puede ser que después de tantos años a su lado, no pueda ni siquiera arrancarme algo de despecho, antipatía o tan solo lástima – se plantea – será que uno pone tanto de sí en un matrimonio, que en el ocaso, nos quedamos vacíos de sentimientos.&lt;br /&gt;Cuando sale de la sala, prende el celular y ve que hay un par de llamadas de Richi. Contrariando sus deseos resuelve llamarlo, pero Richi tiene el celular apagado.&lt;br /&gt;- ¿Podés creer que el boludo me llama y después no contesta?&lt;br /&gt;- Seguramente está con un caso importante jajaja – dice su amiga.&lt;br /&gt;- Sí, como siempre jajaja&lt;br /&gt;- ¿Querés que tomemos algo?&lt;br /&gt;- Me encantaría pero tengo que encontrarme con Paula en quince minutos. Tiene que probarse el vestido de 15… la primera prueba.&lt;br /&gt;- ¡Uy! cierto que estás con eso de la fiesta ¡Qué rollo!&lt;br /&gt;- Está tan entusiasmada… no te dás una idea. Bueno, te dejo porque si no, no llego.&lt;br /&gt;- OK, te llamo.&lt;br /&gt;Mientras mete el ticket en el lector, a la salida del Alto, Anita calcula que con su sueldo no alcanza a cubrir los gastos del cumpleaños. Su madre le ha prometido ayuda pero tendrá que recurrir a Richi, contrariando sus deseos.&lt;br /&gt;Agarra por Brown hacia el este. El tránsito a esta hora se convierte en una pesadilla. Todos cargan con la urgencia de llegar a casa después del trabajo. Si no fuera porque se tiene que encontrar con Paula, se hubiera demorado un rato en Jimmy Wheellright a tomar un trago. Últimamente se le ha hecho casi una costumbre diaria.&lt;br /&gt;El semáforo de Ovidio lagos la agarra en rojo.&lt;br /&gt;Mira por la ventanilla y nota que los hombres del Focus, a la par, la miran insistentemente. “Estos buscan guerra” – piensa – “pero ahora no puedo y además estoy sola, si viniera con Silvia podría ser”.&lt;br /&gt;Saca de la guantera un cd -un poco de música que la acompañe las cuadras que faltan – y lo mete en la ranura, cuando siente la violencia del golpe en el vidrio. En un gesto intuitivo, manotea su cartera pensando en un robo, pero el tironeo la toma por sorpresa. Lo último que recuerda es el ardor en sus rodillas rozando el pavimento.&lt;br /&gt;Cuando el semáforo torna al verde, el Focus arranca velozmente dejando atrás al auto de Anita. Por la puerta abierta se alcanzan a ver las astillas sobre el asiento, su cartera abandonada y escapando de los parlantes la voz ronca de Calamaro: “Flaca, no me claves, tus puñales…”&lt;br /&gt;Después de una hora de esperar a su madre y de los intentos vanos de hablarle y que no conteste, Paula comienza a preocuparse. Decide que no es lógico, que algo debe haber pasado. Con la angustia apoderándose de ella, marca el número de Richi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A punto de bajarse del taxi lo distrae el sonido de su celular llamando. Es Paula.&lt;br /&gt;Muy raro que me llame hoy, seguramente le hace falta plata – piensa con desazón.&lt;br /&gt;Recuerda cuando sus hijos eran apenas una prolongación de él y de Anita, ingenuos y alejados de cualquier contrariedad. En ese momento, buscaban en él un refugio donde saciar su necesidad de afecto y él, anteponiendo su mísero trabajo, los condenaba a una orfandad amorosa. Y ahora, cuando hubiera dado su vida por un gesto de cariño, solo recurrían a él por plata.&lt;br /&gt;Está a punto de discar el número de su hija, cuando repentinamente siente una opresión que lo ahoga, un dolor lacerante en el pecho y un sudor helado que lo invade. Varias veces lo ha sentido pero nunca le ha dado importancia. Si bien hoy es más intenso. Asustado, alarga la mano con un billete de 50 al tiempo que pregunta cuánto es. Baja con urgencia del taxi y doblado por el dolor, recorre los escasos metros que lo separan de la guardia. Atraviesa la puerta vidriada cuando comienzan a desdibujarse los límites. El médico residente apenas si tiene tiempo de agarrarlo antes de que se desvanezca.&lt;br /&gt;Afuera, un crepúsculo tedioso asoma entre los edificios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los límites de la ciudad, los pequeños puntos de luz parecen fosforecer con mayor intensidad, iluminando el angosto e irregular pasillo y provocando reflejos fantasmagóricos en las chapas. No muy lejos, desde la circunvalación, llega el ruido de los camiones, para mezclarse con algún que otro grito perdido y la voz del locutor que sale de un televisor, anunciando las últimas noticias.&lt;br /&gt;Son las diez de la noche en Rosario y cuando los hombres bajan del auto, despiertan a una decena de perros que en señal de repudio, arrancan un prolongado y polifónico ladrido. Amparados en la indiferente oscuridad, arrastran a Anita, maniatada y con los ojos vendados hacia una de las casillas. Una mujer gorda, masticando un trozo de pan, abre la precaria puerta de madera y dejándolos pasar, dirige su brazo con desgano hacia una tela colgada, que hace las veces de puerta de una pieza. Sin hablar siquiera, uno de los hombres introduce a Anita en la pieza, mientras el otro se sienta en una silla de plástico y saca del bolsillo de su campera un fajo de billetes que apoya en la mesa.&lt;br /&gt;En la habitación contigua, los únicos elementos mobiliarios son un catre con un colchón mugroso y un tacho que hace las veces de mesa de noche.&lt;br /&gt;Cuando el hombre saca el pañuelo de la boca de Anita, ella explota en un sollozo prolongado que se pierde en el sonido de la radio y la cumbia villera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que cuando era chica, en nuestras vacaciones, mi papá nos llevaba con él a la Delegación, algunos de sus días de franco. Me costó muchos años asumir, que esas “salidas importantes” – así las llamaba- eran un intento de enmascarar su difícil y precaria situación económica, que le impedía pensar en unos días en la costa o las sierras, como hacían la mayoría de nuestros amigos. Con la promesa de que allí nos divertiríamos a lo grande, salíamos bien temprano de casa. Realmente, debo decir que cumplía con nuestras expectativas, porque tanto a mí como a mi hermano, nos encantaba perdernos entre los escritorios y las pilas de papeles. Durante horas, convertíamos nuestras diminutas humanidades, en personajes de alto rango y llevábamos a cabo tareas de espionaje, por lo que la mayoría de las veces, actuábamos encubiertos. Sebastián pasaba a ser el Comisario Inspector General y a mí –calculo que por ser menor la menor – me correspondía el cargo de Subjefe de la División Antinarcóticos. No teníamos conciencia de que actividad desarrollaba cada uno y mucho menos nos importaba, porque de ser así, yo hubiera pedido ser jefe y no subjefe, pero el cargo que mi hermano me había asignado sonaba bien y yo me sentía una heroína, cada vez que salvábamos un rehén - que no era otro que alguno de los agentes compañeros de papá - o cerrábamos un caso y capturábamos al delincuente. Hoy después de algunos años, pienso, que lo que más nos gustaba era saber que al menos durante esas escasas horas, mi padre nos pertenecía.&lt;br /&gt;Paula se siente perdida.&lt;br /&gt;Debería saber qué hacer en una situación así, pero el miedo la paraliza. Han pasado dos horas desde el momento en que debía encontrarse con su madre para ir a la modista a probar su vestido. Ha intentado miles de veces, pero los celulares de su padre y de su madre están apagados. Sabe que Sebastián está ensayando con su banda y no volverá hasta las diez. Silvia le ha dicho que se despidió de Anita a la salida del cine cuando iba a encontrarse con ella. Ha agotado las llamadas a todos los conocidos de su madre y ninguno sabe de su paradero.&lt;br /&gt;Tal vez sea el momento de volver a la Delegación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1596291522478728377-8656309891703595387?l=licor8hermanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/feeds/8656309891703595387/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/10/capitulo-8-saty.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/8656309891703595387'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/8656309891703595387'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/10/capitulo-8-saty.html' title='Capítulo 8 - Saty'/><author><name>licor8hermanos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17543885123589913481</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1596291522478728377.post-2291834610559291381</id><published>2009-09-30T14:05:00.000-07:00</published><updated>2009-10-04T14:09:21.048-07:00</updated><title type='text'>Capitulo VII</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///E:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;o:smarttagtype namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" name="PersonName"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;&lt;br /&gt;Hacía años que Richi no dormía bien dos noches seguidas. De hecho, ese jueves el despertador fracasó y tuvo que saltear su desayuno en “La Ronda” para no llegar tarde a la oficina.&lt;br /&gt;Al entrar nadie lo aplaudió sino todo lo contrario. Algo raro había en el ambiente ya que era centro de miradas y percibía el eco de murmullos. Algunas frases sueltas logró captar: la que le espera; cuando lo vea el jefe; no puedo creer que sea él. Bien le hubiera venido un amigo que le aporte información acerca de lo que le estaba esperando cuando lo viera el jefe ya que, sin dudarlo, él era él.&lt;br /&gt;-Marino, a mi despacho- dijo Tarutti.&lt;br /&gt;La oficina del jefe era curiosa. Un cazador de sueños pendulaba del centro del ventilador de techo, la estampita de San Expedito mirando, de una pared a la otra, donde colgaba  una réplica de “La última cena”, fotos de Tierra Santa en diversos portarretratos y una botella con agua –bendita seguramente- en la repisa; el despacho era un santuario y el jefe su dios.&lt;br /&gt;-No sé que es lo que está haciendo, pero sepa que ya no lo hará más, Marino. Tenemos órdenes de relevarlo de sus tareas para que pueda preparar su traslado. Lo envían a Piedra del Águila la próxima semana. No puedo decir que es una gran perdida para nosotros Marino, pero sepa que se lo extrañará en algún lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Richi no recordaba la última vez que había sido extrañado. En su historia brillaban ausentes las grandes anécdotas. Era curioso ya que fue buscando aventuras que se había enrolado en la fuerza. Un gran error, lo único que había encontrado eran tareas administrativas y una adaptación forzada a un mundo burocrático que, de inmediato, había consumido su inquietud de justicia.&lt;br /&gt;Tenía dieciocho años cuando se postuló para pertenecer a la Federal. Recién salido del colegio secundario y sin grandes planes para el futuro, lo había seducido la posibilidad de asegurarse un ingreso y, de paso, tener aventuras para contar. Nada de eso había ocurrido, las aventuras eran dificultades con la fotocopiadora y el ingreso cada vez rendía menos.&lt;br /&gt;En esa época había conocido a Anita. Se casaron al año siguiente y Richi sintió como la policía se convertía en su cárcel.&lt;br /&gt;Este caso era una revancha, una posibilidad de contar algo interesante a sus poco probables futuros nietos. Estaba dispuesto a pelear por permanecer en Rosario. Para lograrlo tenía que resolver el misterio en pocos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nino estaba satisfecho. Había cumplido las órdenes del Cavalliere a la perfección. Nadie había sospechado nada, salvo ese policía medio pelo que daba vueltas por el barrio.&lt;br /&gt;No corrían grandes peligros, en absoluto. Pero era mejor atar los pocos cabos sueltos. Il Cavalliere era una clase de persona con la que no se juega ni se duda. Nino lo sabía muy bien.&lt;br /&gt;El fin de semana era clave, si nadie se daba cuenta ganarían las elecciones y su amigo podría recuperar lo perdido. Años habían invertido en planificar cómo lo harían y ya no quedaba margen para el error o dar marcha atrás.&lt;br /&gt;Todo esto será tuyo, amigo – murmuró por lo bajo mientras contemplaba el consultorio del doctor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cecilia dice siempre lo que piensa – sentenció Arriedo. - Y casi nunca piensa como yo – agregó enojado.&lt;br /&gt;-¿De dónde pudo haber sacado que Ud. y García Mónaco peleaban seguido? – preguntó Richi.&lt;br /&gt;- Eso lo puede responder ella, yo no tengo nada más que decirle. Lamento la muerte de su marido, tal vez más que nadie. Le pido que se retire y me deje trabajar en paz. Por si no lo sabe estamos en campaña y su presencia me perjudica.&lt;br /&gt;Richi había entrado a la fuerza en la sesión del concejo, ya no tenía tiempo para formalidades. A los gritos pidió por el concejal Arriedo y le había sorprendido la eficacia del método. Arriedo apareció de inmediato y lo llevó, de la mano, a su despacho. En el hall quedaron varios periodistas que no tuvieron tiempo de registrar el evento.&lt;br /&gt;Poco pudo sacar de la conversación. El concejal no era un hombre de palabras, algunos lo tildaban de “no tener nada que decir”. Richi no pudo obtener información valiosa de su relación con García Mónaco. Lo único que supo era que el doctor aportaba en la campaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa tarde volvió al departamentucho intuyendo que una mano poderosa lo quería sacar del medio. Ya había sido visto en la zona del consultorio del doctor y, en los últimos días, había visitado a Cecilia lo suficiente como para despertar sospechas. La inquietud era en quien.&lt;br /&gt;Pocas cartas le quedaban en el mazo y menos días para jugarlas. Era ahora o nunca. A todo o nada.&lt;br /&gt;- Me trasladan a Neuquén la semana que viene-  dice Richi mientras agrega hielo a su whisky. - No dudo que acá hay una mano moviendo el tablero. Se piensan que soy un peón más. No imaginan el caballo que acaban de despertar. Estaré en jaque, pero todavía seguimos jugando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le quedaban pocos días en Rosario y estaba comprometido a aprovecharlos. Ya no tenía que perder tiempo en la oficina, de modo que esa mañana se vistió para la ocasión y visitó a Cecilia.&lt;br /&gt;-¿Arriedo y tu marido se veían seguido?&lt;br /&gt;- Ex marido.- corrigió Cecilia de inmediato.&lt;br /&gt;- Bueno, tu ex. Me dijiste que discutían mucho, ¿dónde se veían? ¿en casa o en el consultorio? ¿había más gente en las reuniones? ¿Cuánto aportaba Jorge para la campaña? Ya sé, muchas preguntas, te pido disculpas, no me quiero olvidar de nada y traje todo anotado.&lt;br /&gt;- Mi marido…&lt;br /&gt;-Ex marido.&lt;br /&gt;- Jorge nunca se había metido en política. En los últimos meses se contactó con Arriedo. Estudiaron juntos en la facultad. Al principio lo hizo para conocer mejor una reglamentación que iba a sacar el concejo acerca de las clínicas de Oroño. Al final no pasó nada, pero siguieron en contacto. Se reunían dos veces por semana en casa. En los últimos encuentros discutían cada vez más, nunca supe el motivo. Jorge no me contaba y con Arriedo nunca crucé más de dos palabras.&lt;br /&gt;-Si te acordás de algo avisame. No me quedan muchos días en Rosario, me trasladan. No quiero irme sin resolver el caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el auto Richi se acordó de Anita, su ex. Decidió que lo mejor era llamarla para contarle de su próxima mudanza. Habían pasado muchos meses sin conversar y la idea le revolvió el estomago. Prendió un cigarrillo para calmarse y abrió el celular.&lt;br /&gt;Dos veces atendió el contestador y Richi respiró aliviado. –Ahora que me llame ella – dijo en voz alta. Encendió el motor y mientras maniobraba vio a Cecilia saliendo a la calle.&lt;br /&gt;Estaba con otra ropa, mucho más elegante y se había maquillado. Diez años menos parecía tener. Era otra persona. Paró un taxi y se subió.&lt;br /&gt;“PUTA” indicó el celular. Era Anita llamando. Es la primera vez que me das bola tan rápido, pensó Richi y no atendió. Estaba concentrado en no perder de vista al taxi que iba rumbo a la Florida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el camino recordó la placa roja que había visto en TV: “Ahora dicen que el médico muerto en la ruta era flor de sádico”.  Tal vez todo se reducía a eso. No había secretos o, a lo sumo, hubo uno y ya era público.&lt;br /&gt;¿Era todo una fábula? Podía serlo, sin dudas. Tendría que conversarlo con Zulma, la psicóloga de la víctima que pudo salvarse.&lt;br /&gt;Si todo era un invento, su invento, no podría irse de Rosario. Necesitaba ayuda profesional. Se tomaría una licencia larga, tal vez definitiva, y vería pasar los días desde su segundo piso de escalera. La perspectiva era interesante. Al menos más que la idea de retomar la rutina previa al caso.&lt;br /&gt;Mientras manejaba se convencía que todo era producto de su imaginación. Un invento para dar sentido a su vida que fluía de una depresión a otra, sin sobresaltos o emociones.&lt;br /&gt;Richi se había olvidado de Richi y parecía un individuo sin tiempo. Aquel de los dieciocho años no había tenido futuro. Éste no tenía presente y quería olvidar el pasado.&lt;br /&gt;Pero todo era distinto ahora. Había avanzado en el caso solo. A contramano de la investigación oficial que había sido nula. Richi ya no era el mismo de antes, ya no habría vuelta posible.&lt;br /&gt;Era Neuquén o la gloria. Pero jamás volver con el devoto de su jefe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegando a Parque Alem se le quedó el auto y tuvo que correr. Tuvo suerte ya que vio, a lo lejos, como el taxi frenaba. Casi sin aliento Richi se apoyó en un árbol a espiar.&lt;br /&gt;-Son todas iguales. Pedazo de puta – murmuró mientras Cecilia saludaba con un beso al concejal Arriedo.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1596291522478728377-2291834610559291381?l=licor8hermanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/feeds/2291834610559291381/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/10/capitulo-vii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/2291834610559291381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/2291834610559291381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/10/capitulo-vii.html' title='Capitulo VII'/><author><name>licor8hermanos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17543885123589913481</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1596291522478728377.post-5356211366556996258</id><published>2009-09-22T09:42:00.000-07:00</published><updated>2009-09-22T09:44:45.654-07:00</updated><title type='text'>Capitulo 6 - Iberia</title><content type='html'>&lt;a href="http://lh5.google.com/breal.duke/R79Xac2sNkI/AAAAAAAABXw/WgCqDhfK0MM/CoatSheet-001_thumb%5B11%5D"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 333px; CURSOR: hand; HEIGHT: 189px" alt="" src="http://lh5.google.com/breal.duke/R79Xac2sNkI/AAAAAAAABXw/WgCqDhfK0MM/CoatSheet-001_thumb%5B11%5D" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;García Mónaco muerto.&lt;br /&gt;García Mónaco, con un político, pensaba Richi.&lt;br /&gt;Y además, amante de sus más bellas pacientes, porque eso era lo que minutos antes de abrirse paso sobre los cristales rotos del parabrisa del Audi, él había comprobado.&lt;br /&gt;¿Qué mezcla es esta? Pensó en voz alta.&lt;br /&gt;La melodía de los Beatles, que aún sonaba en sus oídos, le ayudó a pensar sin sobresaltos.&lt;br /&gt;Pasó la morguera y se detuvo a la par del Audi. Richi detuvo también su coche, se bajó y volvió hacia el escenario sangriento a pie, no quería perderse nada. Pero la policía y el Juez de Instrucción, no dejaron acercarse a nadie, fotografiaron todo, marcaron las huellas del lugar y se llevaron el cadáver a la morgue. Richi solo alcanzó a juntar algunas boletas más de Arriedo, y recordó la mirada cómplice de el Perro.&lt;br /&gt;Volvió a su auto y regresó a su casa, no sin antes darse cuenta, que faltaba en el Audi la caja que contenía las boletas.&lt;br /&gt;En el camino pasó por La Ronda, pero no se detuvo- “Creo que no tengo hambre, los muertos me producen eso”- se dijo. Esta noche solo quiero dormir, descansar mi mente para no darme por vencido.&lt;br /&gt;Mientras manejaba recordó al Trava. Puta, sería mejor divertirme con éste, un rato, para aclarar mis ideas.&lt;br /&gt;Pero no buscó a nadie. Hoy quería estar solo. Debía recomponer su estrategia, su búsqueda, en fin, ordenar el tablero. Las luces de los coches por Pellegrini, encandilaban sus ojos cansados, dobló rápido hacia Viamonte por Entre Ríos.&lt;br /&gt;Cuando abrió la puerta de su departamento, recordó sus años juveniles. Siempre había querido ser independiente y ahora lo estaba logrando, el hecho de no compartir la búsqueda y aclaración de los tres crímenes –ahora cuatro -, con sus colegas, le daba márgen para obrar a su gusto y poner su olfato donde creía que estaba la presa. Pero esa noche era todo distinto, no solo la aclaración de los crímenes lo perturbaba. Su mente y su corazón le gritaban: ¡Cecilia ya está libre!. Yo fui su amigo, en la juventud y ella fue el amor no olvidado, ni tampoco aplacado. El amor de Beatriz en las entrañas del Dante –de las investigaciones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El encono, tanto tiempo guardado, hacia García Mónaco- que se la ganó- lo llevó a una pista que ahora descubría como cierta, aunque lo había llenado de confusión al principio, por su repentino deceso. Empezaban a aclararse sus ideas, la noche silenciosa, lo llenaba de calma. Buscó un cigarrillo y mientras lo fumaba se dijo: “fui su amigo y ahora, como tal, estaré junto a ella en su duelo.&lt;br /&gt;Con el ánimo recobrado, olvidó el cadáver y pidió una pizza por teléfono, cenaría, y también, pese a todo dormiría en paz y con esperanzas en el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 5 de la mañana, sonó el teléfono. Era el Perro.&lt;br /&gt;-Richi, despertá, el cadáver está siendo entregado a los familiares, terminó la autopsia, lo velarán en Salta al 2900, tercer piso, desde las 9 hs.&lt;br /&gt;Luego te doy el informe legal.-&lt;br /&gt;-Buen dato, amigo. Ordenaré mis actividades de hoy, luego te llamo-&lt;br /&gt;Se desperezó lo mas que pudo. Tomo una ducha y luego se hizo un café. Envuelto en una bata fue a su mesa de trabajo, lleno de entusiasmo e inicio el día.&lt;br /&gt;Comenzó por unir todo : datos, fotos, hechos, conversaciones, todo, todo.&lt;br /&gt;¡Qué día ayer! Dijo. Pero hoy estoy nuevo, renovado, con más fuerzas para buscar y hallar la clave de esta historia. A ver, recordó: ayer media hora antes de encontrarse con García Mónaco muerto, había logrado entrar en su consultorio, sin ser visto, gracias a los datos de su observación y a las conversaciones con la doméstica.&lt;br /&gt;Supo así que la ventana mayor del frente de la antigua y renovada casa quedaba con los vidrios abiertos y la persiana a medio cerrar, hasta las 9 de la noche, hora en que ella la cerraba considerando suficiente la ventilación y se retiraba.&lt;br /&gt;Richi vió salir a García Mónaco a las 18,30 horas. Curiosamente no volvió a entrar y tampoco iba acompañado. Vió como desde adentro ventilaban el consultorio dejando las ventanas a medio cerrar.&lt;br /&gt;Tomo impulso, audazmente abrió las persianas procurando no hacer ruído y entró a la Clínica.&lt;br /&gt;Una vez adentro encendió una lámpara que estaba sobre el escritorio del médico y cerró con llave la puerta que daba al interior.&lt;br /&gt;Sigilosamente pero con rapidez, observo todo, cada cosa le daba datos sobre la personalidad del médico, pero nada era relevante. Hasta que notó que un cajoncito, el último del escritorio, muy cerca del suelo, estaba cerrado con llave. Utilizó su habilidad y lo forzó. Sorprendido encontró gran cantidad de fotos pornográficas.&lt;br /&gt;Distintas mujeres habían sido fotografiadas en pleno acto sexual, unas en la camilla del consultorio y otras en el sofá y lo mas curioso, la pareja de todas era la misma, el Dr. García Mónaco.&lt;br /&gt;También en la PC encontró material porno del mismo tipo.&lt;br /&gt;Lo fotografió todo y lo ensobró. Acomodó la PC y cerró el cajoncito como mejor pudo. Su corazón latía fuertemente, pero a su vez, su mente rebozaba de entusiasmo. Saltó al jardincito y salió a la calle.&lt;br /&gt;Mientras manejaba pensaba que había cometido un delito. Pronto borró de su mente tal pensamiento. El material encontrado le abría un panorama inesperado y hasta insólito en la investigación, y era lo único importante.&lt;br /&gt;A las pocas cuadras se encontró con García Mónaco muerto dentro de su Audi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se paseó nervioso en la habitación, sentía que había adivinado algo, pero no sabía que: Las mujeres…&lt;br /&gt;Sus fotos pornos…&lt;br /&gt;El Dr. García Mónaco con ellas…&lt;br /&gt;Su muerte…&lt;br /&gt;Él, toda una semana vigilando…&lt;br /&gt;Arriedo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No terminaba de unir las cosas, sacó las fotos de las mujeres asesinadas en el verano que le había facilitado el Perro, y las comparó con las obtenidas el día anterior en la Clínica. Así comprobó que dos de las victimas habían tenido relaciones sexuales con García Mónaco. La tercera estaba tan desfigurada, que no se pudo comparar. Además todas habían recibido fuertes golpes en el cráneo.&lt;br /&gt;Luego de cavilar unos minutos, sus ojos vieron el tablero de ajedrez, por el vidrio de su antigua biblioteca.&lt;br /&gt;Con este tablero haré el diagrama que tengo en mente.&lt;br /&gt;Comenzó a ubicar las piezas:&lt;br /&gt;El Rey…García Mónaco (agregó a la derecha)&lt;br /&gt;La Reina…aaaahhhh eran varias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sé, esto es lo que ocurrió: al Rey lo cuida bien la reina.&lt;br /&gt;Este Rey tenía muchas Reinas, pero fueron desapareciendo una a una, por lo tanto, era hora de actuar. Había que comerlo, darle “Jaque Mate” y por eso está muerto. Pero el Jaque Mate fue tramposo, debieron sacrificar a García Mónaco, para despistar al intruso que lo vigilaba día a día.&lt;br /&gt;¿Quién me descubrió? Gritó, lleno de terror. Al instante él sólo se contestó: ya sé “La torre”.&lt;br /&gt;¡Cómo no me cuidé de las terrazas y de los departamentos altos! ¡Qué gran error!.&lt;br /&gt;Golpeó su mesa con los puños. Se sentó. Luego fue a la cocina y se hizo otro café.&lt;br /&gt;Algo más sereno se dijo: no importa, seguiré vigilando pero cambiaré mi aspecto. Tampoco llevaré mi auto, conseguiré uno prestado.&lt;br /&gt;Ya amanecía y dentro de media hora debía presentarse a trabajar. Decidío pedir el día por causas particulares. Podía hacerlo. Nunca lo había pedido, para no tener máculas en su carpeta personal, pero para la ocasión era necesario. Consiguió su propósito hablando por teléfono con el Jefe de Personal, quién no le puso peros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se vistió, necesitaba tomar aire y salió a caminar. A la media hora estaba de vuelta. Abrió su placard y sacó su único traje, lo cepilló bien y lo apartó, buscó una camisa que hiciera juego con él, y también una corbata. Lustró sus zapatos, buscó buenas medias y con todo listo se dijo: -antes pasaré por la peluquería, mi look será otro desde hoy, y luego iré al velatorio, así sabré quienes eran los amigos de García Mónaco.&lt;br /&gt;Se puso contento con la idea porque detrás de ella estaba Cecilia. Vuelvo a estar en las pistas –se dijo convencido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 11 de la mañana Richi era otro entrando al velatorio. Bien vestido, con el cabello corto, las manos arregladas, subió al ascensor. Al llegar al tercer piso leyó del lado izquierdo: “Dr. Jorge García Mónaco”.&lt;br /&gt;Entró a la sala despacio. Buscó entre la gente a Cecilia. La vió, ¡tan distinta! –Bueno no es el mejor momento- pensó, pero casi no la recuerdo. ¡Hacía tanto que no la veía!. Se acercó, cuando estuvo a su lado, tímidamente, la llamó por su nombre. Cecilia levantó su cabeza y fijó en él sus ojos rojos por el llanto. Después de unos instantes, lo reconoció.&lt;br /&gt;-Gracias – le dijo. Sollozando agregó: “dentro de lo que me está ocurriendo, que te hayas acordado de nosotros, me da satisfacción, gracias de nuevo.&lt;br /&gt;-Richi, no podía reaccionar.&lt;br /&gt;Se alejó y fue hacia la cocina. Le sirvieron un café. Lo estaba tomando cuando Cecilia le tocó el brazo y le dijo: “quiero que te quedes o te acerques a casa esta tarde luego del entierro. Hay algo que quiero que sepas. Además, tenemos mucho que conversar.&lt;br /&gt;-Bueno-, dijo Richi- como no, después voy.&lt;br /&gt;Se quedó junto a la puerta y recorrió con su mirada todos los rostros. Algunos eran conocidos, otros no. Miró las coronas y anotó los nombres de los que las enviaban.&lt;br /&gt;Entre ellas, en la más destacada por su tamaño y belleza se leía: “Benito Lamella Greca y amigos”.&lt;br /&gt;¿Quienes son? Se preguntó Richi.&lt;br /&gt;Salió a fumar. Sus ideas iban y venían… A Rey muerto, Rey puesto. ¿Quién será el sucesor?.&lt;br /&gt;Armaré un nuevo tablero, encontraré a todos los jugadores -pensaba para darse ánimo-.&lt;br /&gt;García Mónaco, también puede ser el asesino de las Reinas. Pero con la cuarta falló. Pudo ser eso la causa de su muerte. Pensaba Richi y seguía…&lt;br /&gt;García Mónaco ¿Qué hacía con la propaganda política? ¿Porqué la llevaba y a quién?.&lt;br /&gt;¿Arriedo y García Mónaco, qué pacto tenían?&lt;br /&gt;Arriedo concejal quiere la Intendencia. Busca los medios económicos para conseguirla, ¿porqué con García Mónaco? ¿qué favores tenía que pagar Mónaco?. ¿serían de él o de otro realmente Jefe en todo esto?.&lt;br /&gt;Buscaré a Arriedo.&lt;br /&gt;Su mente no paraba. Recordó el día que siguiendo al Audi, la gran cantidad de vehículos que pasaban a esa hora lo pusieron tenso. Cada semáforo lo desconectaba por momentos, pero hábil en estos casos, pronto volvía a colocarse cerca del Audi. De pronto el Doc. dobló a la derecha y entró en una calle poco iluminada, enseguida paró junto al cordón de la tercera casa de la esquina, dejándole poco márgen para estacionar. Bajó la mujer y también Mónaco. Ambos entraron en la casa.&lt;br /&gt;Bueno- había dicho Richi- ahora a esperar. No fue larga la espera, enseguida salieron los dos acompañados por otra pareja. No pudo ver claramente como eran, sólo notó que la mujer era jóven, elegante, y también parlanchina. A pesar de que la mujer hablaba en voz alta, no logró entender lo que decía.&lt;br /&gt;El Audi arrancó y Richi hizo lo mismo después de darles algo de ventaja. Viajaron a velocidad media durante quince minutos, siempre por Córdoba al oeste y ya parecían detenerse cuando estalló un neumático del auto de Richi. Por suerte, sólo fue un susto pero los perdió y abandonó el seguimiento.&lt;br /&gt;Tal vez esa noche –se dijo Richi – hubiera sabido dónde se reunían. Pero ya no sirve, quizá esas mujeres fueron asesinadas. Hay algo que sí me sirve, “la casa de una de las parejas”. Investigaré. Recuerdo que anote la dirección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las horas pasaban y no lograba deducir nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino al cementerio, se acoplaron tres autos negros con vidrios polarizados. Al llegar, cuando bajen, trataré de fotografiarlos –dijo Richi que estaba atento a todo lo que pasaba- y eso hizo. Los ocupantes de los autos vestían de negro y llevaban anteojos oscuros. Eran hombres de distintas edades.&lt;br /&gt;Uno de ellos, que parecía el mayor, dijo algunas palabras de despedida.&lt;br /&gt;Cecilia no lo conocía. Asombrada, sólo dio la mano a cada uno y no preguntó nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Richi se acordó que no había leído el informe judicial. Llamó al Perro. Este le reprochó: “te busqué todo el día, ¿dónde estabas?&lt;br /&gt;No puedo decírtelo por ahora. Café de por medio puede ser. ¿me dás el informe?&lt;br /&gt;Sí –dijo el Perro- “el Instituto Médico Legal, declaró que no se encontraron en las vísceras vestigios de sustancias químicas, ni de alcochol. Tampoco en el líquido estomacal. La muerte fue calificada como violenta, ocasionada por un objeto contundente, que golpeó su cabeza desde arriba, rompiendo el parabrisas y destrozando su cráneo, lo que provocó el desplazamiento de su quijada”.&lt;br /&gt;¡Cómo le dieron eh! –dijo Richi- Gracias viejo, apenas llego a casa te llamo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acercó a Cecilia y esta le dijo: estoy muy cansada pero igual te espero en casa, debes conocer algo.&lt;br /&gt;Richi se acomodó en un auto para regresar, en ese momento advirtió que Arriedo no había venido. No lo ví en todo el día ni vi coronas de su parte. ¡Que extraño!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cecilia, a pesar de estar en el living de su casa, hablaba en voz baja. “no sabemos quién lo hizo Richi, pero yo venía escuchando conversaciones privadas de mi marido con un tal Arriedo, Concejal en Rosario. Ambos discutían mucho. Se que Jorge no quería aceptar lo que le proponía. Nunca lo conversamos, siempre lo pospusimos porque él estaba muy ocupado y me decía que no era importante. Pero yo intuía que era algo sucio. Y ahora creo que por ese lado hay que investigar. La policía dijo que lo haría. Yo estoy asustada y créeme, también con miedo no esperé un final así. Se que te gusta la investigación y quiero que la hagas, puedo proporcionarte los datos que vengan a mi memoria”.&lt;br /&gt;Richi aceptó gustoso y ambos se despidieron. Cecilia le dijo: desde hoy podés llamarme para la información que necesités, no importa la hora y el día. Se dieron un abrazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El silencio en la mansión del Cavalliere, se había instalado. Por respeto a lo sucedido mi vecino. Comprendes Nino? Jugaremos silenciosamente hasta el jueves. Yo parto. Necesito otro aire. Viajare unos días por el Adriático. De regreso, seguimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caballo F3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sacrificio se ha cumplido, nuestra estructura está asegurada. El destino lo requería. Arriedo debe continuar, pero deberá limpiarse. ¿Lo comprende usted?.&lt;br /&gt;La piedra no cayó al río, puede agitarse la policía y habrá que jugar nuevamente. Recuerde que es secreto. Nuestro rol es lo primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Torre G8&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pacto tácito es respetado, somos uno solo. Como sabemos las piezas caen. Ahora, recurro a la Ida. Basta de llantos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Richi llegó a su departamento muy cansado. Pero era otro, tanto física como emocionalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa mañana la prensa comenzaba a relacionar las muertes, de las tres mujeres y del médico que las tuvo de pacientes.&lt;br /&gt;Que apresurados –pensó Richi al leerlo- entró a su oficina y dos segundos después, los aplausos lo aturdieron.&lt;br /&gt;¡Que pinta! Sos otro, pareces un pibe. Acá hay gato encerrado. Empezá a hablar.&lt;br /&gt;Era lo único que escuchaba y las risas con algún “te felicito” que no distinguía a esa altura, si era broma o verdad.&lt;br /&gt;Esa tarde armó su diagrama de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay Rey, no hay Reina, (ojo una está herida no muerta). Las torres me espían. Los peones son los de los autos negros y también algunos caballos y alfiles.&lt;br /&gt;El disertante. Es el número uno. El pez gordo. Este puede ser el verdadero Rey.&lt;br /&gt;Yo le daré el Jaque Mate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro las fotos. Pero no se distinguían realmente los rostros, eran casi todos iguales.&lt;br /&gt;Tendré que averiguar de todos y cada uno, ¿cómo? Cecilia no los conocía (¿realmente no los conocía?).&lt;br /&gt;Ahí puede estar el secreto.&lt;br /&gt;Las coincidencias ya no eran solamente su clave de investigación. Los hechos ocurridos las habían deslucido si bien no estaban desechadas.&lt;br /&gt;Como no tenía todo, decidió pasar por el Consejo Deliberante. Allí supo que la Comisión que integraba Arriedo ese día no sesionaba. Rápidamente tomó un taxi y se llegó hasta el domicilio particular del Concejal. Quizo ser recibido pero nadie respondió. Llamó por teléfono. Nada.&lt;br /&gt;Esto se pone interesante me daré una vuelta por el Partido Demócrata Liberal Rosarino al atardecer. Cerca de las 19.30 comenzó a llegar gente, Richi entró como un acólito más. Escuchó conversaciones. Dialogó con diversas personas, pero nadie tocaba el tema de las boletas dispersas por el suelo y caídas del Audi de García Mónaco. Un silencio, que le pareció cómplice, reinaba sobre el tema.&lt;br /&gt;A las 20 Arriedo llamó diciendo que no asistiría, porque aún estaba en Santa Fe. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1596291522478728377-5356211366556996258?l=licor8hermanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/feeds/5356211366556996258/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/09/capitulo-6-iberia.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/5356211366556996258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/5356211366556996258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/09/capitulo-6-iberia.html' title='Capitulo 6 - Iberia'/><author><name>licor8hermanos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17543885123589913481</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1596291522478728377.post-1148453008840323773</id><published>2009-09-10T11:22:00.000-07:00</published><updated>2009-09-10T11:27:42.052-07:00</updated><title type='text'>Capitulo 5 - Gonza!</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.ciudadredonda.org/admin/upload/Image/matrimonio_familia/reina_ajedrez.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 167px; CURSOR: hand; HEIGHT: 296px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.ciudadredonda.org/admin/upload/Image/matrimonio_familia/reina_ajedrez.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Estimado, no lo he citado con la idea de que le tiente en primera instancia la propuesta que le hago, y sabe, hasta el momento todo funcionaba bien, cada cual con su tema, me sigue: son las obligaciones un pecado antiguo al que se dejo caer el hombre hace ya algún tiempo. Será una jornada que mucho habremos de lamentar en lo que nos queda de existencia mi buen amigo, cada cual con su rumbo, cada laúd y su tema y ese grano de arena se apila a ese otro y somos de golpe una eterna columna de hormigas hacia y desde el hormiguero. Es de eso que le hablo, de los roles.&lt;br /&gt;He perdido la cuenta de los días que pasaron, si bien lo leído en el diario de hoy me ha perturbado, ha conseguido traer a mí alguna que otra norma que prometimos nunca romper, no consigo discernir con certeza cuanto tiempo paso desde su ultima visita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CABALLO F3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no hay caso en este tipo de bobadas, lo importante es seguir con este pacto tácito que nos ha regalado aquel primer encuentro, y sería lógico, no olvidara mi buen amigo, ese rol que hemos adoptado, somos uno en esta partida, y le ruego, como ahora decimos, no se olvide las piezas caen, y resulta inaudito un jugador no adopte la postura leal de seguir las reglas. Y así como la noche del 29 decretó la caída de una de las nuestras, (quizás la más importante), es un juego, el mundo, el manejo de la información se parece a las cartas, al ajedrez, se hacen sacrificios ¿sabe? Es una pena la muerte, se le erizan los pelos a uno con tan sólo arrimar ese racimo de letras, ¡Tantas veces inevitable! ¡Dónde recurrir sino al llanto y la ida, la ida!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TORRE G8&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concejal Arriedo lo entendió en la primera visita, tuvo él otras cosas para ofrecer, pero de todos conservamos los secretos, esto se urde desde el centro, comprende? Los primeros acuerdos con inspectores fueron sencillos, cada laud y su melodía amigo. La llegada de las hermanas Puccio aseguró otro tipo de información, nos llenó de contactos que de a poco utilizaremos, mas no me detengo, lo ve? Esto ya lo sabe y muy bien conoce usted a las hermanas Puccio. Nuestras pautas son simples, y si… adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Solo para recordarle que no me he olvidado de lo que me toca, cada firma, cada trazo es para y por lo que me toca, le juro, fue un error y no debería de volver… es que todo sucedió demasiado rápido, se lo advertí, se tiene que recorrer todo el camino, se lo dije, no hay medias tintas en lo que nos reúne, lo de la muchacha será subsanado, puede contar con mi palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALFIL C3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escúcheme, soy sobre todas las cosas alguien sensato, no se asuste, míreme, claro que lo sé uno de los nuestros, una pieza en este divertimento en el que también yo cumplo un rol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertos beneficios se desprenden de nuestra forma tan propia de agruparnos, olvide lo casual en nuestra disposición, nuestra clase, le advierto, olvide el automóvil como solo un medio de transporte, el casamiento de una hija como una muestra de amor en el siglo nuevo, haga a un lado su asombro, no mastique como cerdo la noticia impresa, muchos habrán de caer para mantener la estructura que aglutina esta sub-capital que cada dia formamos. Las reuniones están suspendidas, sin embargo aun buscamos la belleza en los rostros, la curva que justifica la tela en un vestido, con que fin el mundo sin la calma bajo los ojos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y estaba en los sacrificios, recuerda&amp;shy;? Antes que nada me valía de los sacrificios para explicar lo que viene. Un juego, cada giro del porvenir, cada elección, el todo en el destino. En el ajedrez sabe, existen diversos tipos de sacrificio, algunos sirven para clarificar el panorama, es un modo de limpiar el tablero, gusta de este juego? Debería de probarlo, es un buen ejercicio. Otros son meras formas de mantener la distancia, peón por peón, alfil por caballo, no son los que me interesan, mucho más pertinente resulta el sacrificio como forma de desviación, se deja caer una pieza con el fin único de llamar la atención hacia el lugar equivocado, una suerte de bengala, un arrojar de piedras que resuena en el vacío. El día de ayer conversaba con Arriedo acerca de la pereza mental que nos trae el siglo XXI, también de los asuntos pendientes, del recomienzo de las reuniones, de las hermanas Puccio, (coincidimos en su rol fundamental en este juego), posición que también ostenta usted.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TORRE B1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, algo de eso, aún así no me malentienda, sabemos la dama es una pieza difícil de atrapar, escurridiza cual espuma en los arroyos, no fue su culpa llegar tarde al sanatorio, ya el daño estaba hecho desde el momento en que arribó la ambulancia al lugar, nunca logré comprender que nos mueve a ser tan torpes… después de todo quién no quiere llevarse consigo a la Reina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es todo por el momento, sabrá reconocer las instrucciones, entenderá que los retrasos no son concebibles, cada laud y su melodía, no lo olvide, imagino no le será complicado conservar este recuerdo, ya sabe, a la época en que estudiaba me remonto, clan de gran memoria el de los suyos no es cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede partir ahora, lleve consigo mis mejores augurios y esa idea de fondo que nos rige, la concepción del juego, del sacrificio, de la suma y de las partes. Hasta pronto, nunca en vano las charlas constructivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Richi desabotonó los tres botones superiores de su campera, el viento soplaba lento desde el Este y recordó cuanto tiempo había pasado desde que se sintiese renovado por el silencio y el frío del atardecer. Cerró la puerta del auto y cruzó la avenida sin mirar a los lados, la calle tenía un aroma a azufre que no conciliaba con su dolor de cabeza, con un ligero mareo y la forma en que vibraban los toldos a un costado del la sastrería.&lt;br /&gt;La colilla se humedeció lentamente, suspendida en el labio inferior de Marino, vibró al acercarse la llama. El crepitar del fuego se abrió paso, avanzando en dirección idéntica a la gente ya seca del interés inicial por la escena, quizás precavida, repicando en los oídos noticieros y gripes y pestes, la ciudad se adormecía junto con el sol y su retirada tibia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Richi uso su brazo derecho para esquivar la cinta que rodeaba el automóvil, escupió a un lado del cordón y se acercó lentamente, sintiendo bajo sus pies el crujir de los cristales rotos del parabrisas. El cuerpo yacía inclinado sobre el volante, ambos ojos se adivinaban entreabiertos, la quijada apenas desplazada capturó su atención por algunos segundos. Una bocina de ómnibus se dejó oír desde calle Salta, se perdió a lo lejos y el Perro giró la vista mientras un peatón retrucaba una puteada a la mole que huía rauda, guardando las manos en sus bolsillos se acercó a la columna de alumbrado, imaginó el sonido de su caída vertical, la sensación del detenerse, el desgano del hombre al apagarse:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- De seguro que no lo hubiera previsto – largó Richi, y dejó salir lentamente el humo luego de saborearlo en su boca.&lt;br /&gt;- Sucedió esta tarde, se discute la hora exacta, pero los peritos suponen se encontraría alcoholizado. No hay marcas de neumáticos en la escena, el vehículo se precipitó en línea recta, los frenos se encuentran intactos, es curioso, ciertamente lo es, aún interrogamos a los testigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marino alzó la hoja de papel que bailaba junto a otras idénticas bajo sus pies, la supo conocida, algo de emoción llenó sus pulmones, leyó Arriedo, recordó lentamente el resto de la lista, se detuvo en la palabra intendente, en la caja cargada de boletas en el asiento trasero del automóvil. El Perro suspiró sonoramente y ambos volvieron la mirada hacia los restos de sangre esparcidos sobre el capot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No logro entender que haría eso allí, pero será una cosa más entre tantas cosas que me confunden Richi… Me voy, ya mañana será otro día, no?&lt;br /&gt;- Bastará con suponerlo amigo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las primeras estrellas se abrieron paso entre las nubes, dejando en claro que la noche golpearía duro en cada rostro de cada linyera de Rosario, se oyó otro bocinazo, una radio con baja señal escapando de un taxi, “Asked a girl what she wanted to be…” Richi pensó en la necesidad de las metas, recordó aquella canción que sonaba en la lejanía y vislumbró algo de luz en el camino que de pronto se abría paso entre sus tripas, sintió pena por la máquina perdida y reubicó los botones en su posición original. “Puta, que llegaríamos a este punto…”&lt;br /&gt;García Monaco sonreía de costado, la pieza coronada descansaba sujeta entre sus dedos helados. Sus pelos enredados en coágulos advertían también la llegada de la noche, parecían bailar junto con las notas de la melodía radial. Richi sopló entre sus manos, entibió sus palmas antes de animar señas a la camioneta de la morgue que se acercaba lentamente hacia el Audi negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- “Baby you can drive my car” - cantó en voz muy baja, - “Baby I love you...” &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1596291522478728377-1148453008840323773?l=licor8hermanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/feeds/1148453008840323773/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/09/capitulo-5-gonza.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/1148453008840323773'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/1148453008840323773'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/09/capitulo-5-gonza.html' title='Capitulo 5 - Gonza!'/><author><name>licor8hermanos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17543885123589913481</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1596291522478728377.post-2011464139017866771</id><published>2009-09-03T05:46:00.000-07:00</published><updated>2009-09-08T16:46:43.174-07:00</updated><title type='text'>CAPITULO 4</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_9LvHcyi2wxM/Sqbm7hhPn3I/AAAAAAAAABY/24Z4crnFK4Q/s1600-h/thumbnailCA8HIJ0X.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379240715225112434" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 100px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_9LvHcyi2wxM/Sqbm7hhPn3I/AAAAAAAAABY/24Z4crnFK4Q/s320/thumbnailCA8HIJ0X.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a onmousedown="return MMsi_T('&amp;amp;ID=images,192')" id="ipe_il" href="http://i2.esmas.com/2008/07/07/3691/mujeres-golpeadas.370x270.jpg" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;CAPITULO 4 - Maby -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Golpeó la puerta, en el vidrio, como le había indicado desde el primer día que fue. Hacía ya seis meses que iba sin faltar a una sola sesión.&lt;br /&gt;Esperó con las manos en los bolsillos de su pantalón, miraba la punta de los zapatos, y acomodaba las pelusas de la alfombra de entrada. Sus pies no dejaban de moverse. Al levantar su mano para insistir, la puerta se abrió.&lt;br /&gt;- Regina, buenas tardes, adelante.&lt;br /&gt;Regina entró con su cabeza gacha, a la consulta que había pedido de urgencia a su psicóloga. Era viernes a la tarde, no pudo esperar al lunes, que eran sus días de terapia.&lt;br /&gt;Se dirigió al sillón, apoyó la cartera en el suelo, se sentó y no dejó de frotar sus manos. Sólo lo hizo para retirar su cabello de la cara.&lt;br /&gt;- Regina, desea beber un vaso de agua fresca? está sudando.&lt;br /&gt;El silencio profundo dejaba sentir su respiración entrecortada. Tragó con dificultad el pequeño sorbo de agua. Levantó su mirada, y desencadenó en llanto incontenible.&lt;br /&gt;- Regina, cuénteme, qué sucedió esta vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tengo miedo, algo no está bien. No es como antes. Es cada vez peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tenemos un umbral de tolerancia, usted se encuentra en ese lugar. Fue exigida a realizar una cirugía que no estaba dentro de sus necesidades. A pesar de todo decidió someterse a ella. Todo salió bien, la operación, el post-operatorio, no hay más nada que temer.&lt;br /&gt;¿A qué tiene miedo ahora? O, a quién?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dudó en avanzar. Respondió:&lt;br /&gt;- A él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zulma, calló, no preguntó, sólo esperó que avanzara.&lt;br /&gt;Notó que su respiración iba normalizándose.&lt;br /&gt;Regina continuó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ayer por la tarde, llegó sin avisarme. Insistía en que lo acompañara a una reunión por la noche. A una de esas, donde el alcohol y la droga descontrola a todos, sin excepción. Son las relaciones que fue presentándome en este tiempo y a las cuales me rehúso a vincularme. No quería ir, no quería que volviera a obligarme. Le dije entonces que no, que no me sentía bien todavía, que fuera solo esta vez.&lt;br /&gt;- Fue mi culpa, yo lo provoqué, debí decirle que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez el llanto sin aliento, el llanto ahogado, pero siguió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Volvió con sus malos tratos, cada vez peor, volvieron los gritos, y se sumaron…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué Regina, qué sucedió?&lt;br /&gt;Instintivamente retiró su cabello una vez más, y fue en ese momento que Zulma sintió cerrársele el estómago al distinguir su rostro golpeado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- - - - - - -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despertó en la madrugada del sábado, por la brisa intensa que se estaba desatando, las cortinas alcanzaron el jarrón de la cómoda haciéndolo caer. El estallido asustó a Regina, y en la confusión creyó haber oído golpear la puerta de su departamento. Apartó la sábana, y se levantó a cerrar las ventanas, observó que del oeste se aproximaba una fuerte tormenta.&lt;br /&gt;Volvió a sentir que golpeaban a su puerta.&lt;br /&gt;Miro su reloj de mesa, 6.30. Sólo él podía ser.&lt;br /&gt;Después del jueves de discusión temía abrirle, pero si no lo hacía sería peor, sus celos cada día lo descontrolaban más. Podría llegar a imaginar que estaba con alguien y rompería la puerta a golpes. Podría darse cuenta que no lo dejaría entrar, y haría reavivar esa temible ira, que tanto dañaba a Regina. Si comenzaban los gritos su vecino saldría a ver quién estaba allí, y no quería que lo vea, no quería que lo conociera. La diferencia de edad la avergonzaba. No quería escándalos, buscó su manta y se arrimó a la puerta.&lt;br /&gt;Dudaba qué debía hacer, cuáles eran los pasos a seguir. Sentía que Zulma estaba dentro de su cabeza recordándole lo hablado. Su cuerpo temblaba, sus manos se debilitaban y dejaban caer la manta que la envolvía.&lt;br /&gt;Cuando se dio cuenta que ya no podía sostener el silencio, en contra de lo acordado en sesión, preguntó&lt;br /&gt;- Quién es?&lt;br /&gt;- Yo, Regina, quién más puede tocar a tu puerta a estas horas? Abrime, Por qué demorás, dormís desnuda? Tenés que cambiarte?, con quien estás? Abrime te digo.&lt;br /&gt;Por la mente de Regina corrían momentos de terror, no quería que volviera a golpearla. Notaba enojo. Si lo dejaba entrar, no discutirían, su tono de voz le anunciaba que volvía con los celos de ayer, celos nuevos, celos inventados.&lt;br /&gt;Repasó la consulta con Zulma. Y le alivió haberle contado el episodio del jueves anterior.&lt;br /&gt;- - - - - - -&lt;br /&gt;Cuando le dijo que no se sentía bien para asistir a la reunión esa noche, él quedó enmudecido, inmerso en una mirada perdida, mordiéndose los labios. Lo miró, estaba inmóvil, sentado en medio del sillón con los brazos extendidos. Su saco desprendido, dejaba ver el blanco de su camisa, y su corbata floja. En otro momento se habría tirado sobre él, apoyándose sobre su pecho y olería detrás de su oreja el perfume que tanto la seducía. El la habría abrazado y le habría llamado mi Reina, no Regina. Pero ya no.&lt;br /&gt;Regina decidió ir por agua fresca, como excusa para aliviar la presión que esa mirada le estaba provocando. El no dejó de mirar cómo se alejaba.&lt;br /&gt;Tenía un ligero vestido de gasa. Debajo del mismo sus nuevos pechos se dejaban percibir. La ventana de la cocina de su departamento, daba al interior del edificio, donde de otras ventanas podían encontrarse miradas indiscretas.&lt;br /&gt;Imaginar que alguien podía observarla lo enloqueció, necesitó demostrarle que era solo suya.&lt;br /&gt;Estaba sacando el agua de la heladera, cuando entró y le cerró la puerta. Fue de tal sorpresa para Regina que no llegó a retirar la jarra, y su mano quedo atrapada. Con su fuerza, la apretaba fuera de sí, sin permitirle salir. Ahogada de dolor logro pedirle que la dejara sacar la mano. Sus ojos enrojecidos, la miraron fijamente deseándola, la tomó del cabello tirándola hacia atrás, y comenzó a besar su cuello, olvidando la puerta de la heladera. Perdido en su excitación, la soltó, pudiendo Regina liberar su mano. Tomó su cuerpo de la cintura, que resbalaba sin fuerzas. La empujó contra la heladera golpeándole la cabeza, la aferró desde sus caderas, haciéndole sentir su miembro, la manoseó con demencia (incontrolable) logrando arrancar su vestido. Alzó su cuerpo indefendible, rendido y la llevó a la cama.&lt;br /&gt;Luego de la operación que él mismo le propuso hacer, convenciéndola con palabras de seducción, cuando aun la seducía ´´Regina, mi Reina, te quiero perfecta, plena, a la medida de mis manos ´´, todo cambió. Los encuentros se convirtieron en relaciones descontroladas, como un animal, con furia de macho al que su hembra debe entregarse sin condiciones. Brutalmente poseía su cuerpo, lo apretaba hasta aliviar el ardor de la forma más violenta. Y el grito de placer hacía sentir a Regina que ya la libraba. Y se dejaba caer sobre sus pechos sin tener el cuidado necesario, de una reciente operación. Las lágrimas de dolor, de vergüenza, de sentirse ultrajada por el hombre de quien creyó estar enamorada, caían una vez más por su rostro, sin ningún consuelo.&lt;br /&gt;Quedó tan sola, tan desnuda, tendida sobre su cama, enredada en las sábanas, con dolor, con un cuerpo agotado, que cada vez le costaba más reponer.&lt;br /&gt;- - - - - - -&lt;br /&gt;El grito reiterado de ´´ abrime ´´, la trajo nuevamente al momento que debía con urgencia resolver. Se envolvía fuertemente con su manta, sentía que la abrazaba, y caminaba, no podía pensar, cada grito la aturdía, y bloqueaba, su mente en blanco sólo dejaba que el deseo de morir se le presentara, creía que era su única salvación.&lt;br /&gt;Olvidó al vecino, y comenzó a gritar,&lt;br /&gt;- no quiero que entres, quiero que te vayas, no quiero volver a verte.&lt;br /&gt;En ese momento, sin medir lo que estaba diciendo, gritó ´´prefiero morir antes que vuelvas a tocarme´´ y en llanto terminó, pidiéndole por favor, ya basta.&lt;br /&gt;- Ya basta, por favor,,&lt;br /&gt;En un rincón quedó sentada, en el suelo, apretando sus rodillas en su pecho, como escudo de protección. Miró hacia su dormitorio, lejos había quedado su celular.&lt;br /&gt;- - - - - - -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Regina Montalván, sí, es paciente mía.&lt;br /&gt;- Que le ha sucedido?&lt;br /&gt;- Voy para allá.&lt;br /&gt;Tomo su piloto, y un paraguas, previendo la fuerte tormenta que amenazaba, la cartera, y salió a la calle, confundida, queriendo recordar la consulta del día anterior con Regina. Tomó un taxi. Sus ojos empañados, miraban como la mayoría de la gente transcurría su mañana de sábado sin alteraciones, y se preguntaba, por qué Regina no pudo.&lt;br /&gt;El viento cada vez más fuerte, arremolinaba las hojas. Los árboles más jóvenes eran dominados por su furia, y así la vio a Regina, con su frágil cuerpo queriendo resistir.&lt;br /&gt;Era la primera vez que imaginó los relatos, imaginó cada uno de los golpes, imaginó los abusos, imaginó a Regina llorando, gritando de dolor. Nunca antes se lo había permitido, no podía debilitarse por su paciente y quebrarse con ella, debía ser fuerte, y no comprometerse. En sus propias terapias debía trabajar fuertemente el caso ´´Regina´´&lt;br /&gt;Repasó:&lt;br /&gt;. Acordamos, que no debía dejarlo entrar cuando volviera de su viaje.&lt;br /&gt;. Su celular tenía que estar sobre su mesa de luz, para llamarla, en caso de que así sucediera.&lt;br /&gt;. Debía gritar si no llegaba a marcar la memoria de su celular.&lt;br /&gt;Que salió mal, Regina, qué salió mal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descendió del taxi, y sin ver atropelló al niño, que le abrió la puerta, sin entender siquiera qué le pedía. El pequeño quedó mirándola, pero no tuvo respuesta.&lt;br /&gt;Corría por los pasillos del hospital de emergencia. No sabía por dónde ir, hasta que al fondo ante dos puertas vaivén, vio dos hombres, dos inconfundibles policías. Como si alguien le hubiera obstaculizado su camino, dejo de correr, y caminó pesadamente, aterrada, sabiendo que eran ellos quienes la habían contactado.&lt;br /&gt;Richi al verla, no titubeó,&lt;br /&gt;- Doctora Zulma…? soy el Inspector Marino de la Policía Federal.&lt;br /&gt;- Si soy yo, Sr. Inspector, la terapeuta de Regina Montalván.&lt;br /&gt;Sus miradas se vieron cómplices ante un mismo sentimiento, ante un mismo compromiso, ambos desde su lugar, debían haber evitado que esto sucediera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Encontramos una agenda abierta, sobre la mesa de luz, con sus datos resaltados, y el celular al lado. Creo que ella sabía que algo podía sucederle, y era a usted a quien quería que llamemos. Lo cree usted?&lt;br /&gt;- Sin dudas señor inspector.&lt;br /&gt;- Cómo está ella? Hizo una pausa - sobrevivirá?&lt;br /&gt;- No saben cómo está viva.&lt;br /&gt;Su vecino la salvo, es él, quien está allí sentado. Dijo que sintió ruidos y gritos fuera de lo normal, y creyó que era el momento de llamar a la policía. No se animó a entrar al departamento pero gritó que había llamado. Parece que esto asustó al asesino y huyó. Creemos que por el estado en cómo la dejó, no sabe que está viva.&lt;br /&gt;- Cree usted saber quién pudo haberle hecho esto?&lt;br /&gt;- Tal vez, ayer me lo quiso decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mabel&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1596291522478728377-2011464139017866771?l=licor8hermanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/feeds/2011464139017866771/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/09/capitulo-4.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/2011464139017866771'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/2011464139017866771'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/09/capitulo-4.html' title='CAPITULO 4'/><author><name>licor8hermanos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17543885123589913481</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_9LvHcyi2wxM/Sqbm7hhPn3I/AAAAAAAAABY/24Z4crnFK4Q/s72-c/thumbnailCA8HIJ0X.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1596291522478728377.post-6897902480388710181</id><published>2009-09-01T05:03:00.000-07:00</published><updated>2009-09-03T15:52:03.117-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 3 (Ali)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_oFkrA0AQDAM/R8kV5oD-6nI/AAAAAAAABuY/L8z1UGpe_rI/s320/travesti.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 235px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_oFkrA0AQDAM/R8kV5oD-6nI/AAAAAAAABuY/L8z1UGpe_rI/s320/travesti.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://nohansen.files.wordpress.com/2008/06/l_whisky_glass_fire_400w.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 269px" alt="" src="http://nohansen.files.wordpress.com/2008/06/l_whisky_glass_fire_400w.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RICHI. 3º Capítulo (Por Ali Catania).-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Richi miró su reloj y se dio cuenta que había pasado la tarde dentro del auto. No sólo la incipiente oscuridad, sino el cansancio y las ganas de orinar le recordaron que llevaba varias horas estacionado frente a la Clínica del Dr. García Mónaco.&lt;br /&gt;Cuando llegó, la cuadra estaba llena de autos y no le resultó fácil conseguir un buen lugar. Hoy no era un buen día, pensó.&lt;br /&gt;Se sentía malhumorado; los troncos gordos de las palmeras; el constante pasar de gente caminando; corriendo; patinadores; paseadores de perros; señoras sentadas en los bancos, charlando; otras paseando cochecitos de bebés; bicicletas; todo parecía estar en su contra, interponiéndose entre él y su objetivo.&lt;br /&gt;Sentía que la cabeza le daba vueltas.&lt;br /&gt;Le dolían los ojos, no había quitado la vista a la entrada del instituto, pero su posición era incómoda y no le permitía visualizarla con claridad.&lt;br /&gt;También le dolían la espalda y las piernas, consecuencia de estar en alerta constante, tensionado, moviéndose con dificultad dentro del poco espacio que puede ofrecer el interior de un automóvil.&lt;br /&gt;Pero en realidad, lo que más le molestaba era sentir que la guardia de esa tarde había resultado inútil.&lt;br /&gt;Ya estaba anocheciendo y en toda la tarde no había aparecido el Doctor.-&lt;br /&gt;Cuando Richi llegó, no vio estacionado frente a la Clínica el Audi negro del médico. No le resultó extraño, pensó que él tampoco había conseguido lugar.-&lt;br /&gt;La ansiedad por encontrar pruebas, pistas que lo condujeran al culpable y que lo ayudaran a resolver el caso, se estaba tornando pesada.&lt;br /&gt;Para colmo, era viernes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Richi no sabía -se enteraría después- que el Dr. García Mónaco, ese día, había suspendido la atención de su consultorio por encontrarse en un congreso, fuera de la ciudad.&lt;br /&gt;Richi tampoco sabía -se enteraría después- que no estaba solo; desde el balcón del cuarto piso de un edificio ubicado en la vereda de los impares del boulevard, frente a la clínica, lo estaban observando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iba a resultar difícil pasar el fin de semana.&lt;br /&gt;Desde que se había separado de Anita, Richi no disfrutaba de los días feriados o no laborables. Le recordaban demasiado su soledad y las ausencias.&lt;br /&gt;Ausencia de sus hijos, de su perro, de su parrilla, de su cama.&lt;br /&gt;Ausencia de voces, de olores y de lugares.&lt;br /&gt;Ausencia de reuniones con amigos, la torta con la vela y los globos para los cumpleaños, las canciones, las risas y los aplausos.&lt;br /&gt;Y los gritos. Los gritos y las peleas, las puteadas, los reproches, los reclamos, los llantos, los “perdoname”, los …&lt;br /&gt;Baaaaaasta!&lt;br /&gt;Casi inconscientemente, Richi comenzaba ese juego perverso -llenándose de culpas y recuerdos, yendo de lo bueno a lo malo- cuando estaba desestabilizado o alterado por alguna situación especial, precursora del stress.&lt;br /&gt;Generalmente eso le ocurría los fines de semana.&lt;br /&gt;Y por sobre todo, éste en especial.&lt;br /&gt;Era el primer fin de semana que corría dentro de la investigación de los crímenes. De su investigación.&lt;br /&gt;Sonó el despertador y Richi lo paró de un manotazo. No lo pensó dos veces, y muy a pesar suyo se levantó. Arrastrando las piernas se dirigió al baño y abrió la ducha. Dejó caer un poco el agua hasta quedar envuelto en una nube de vapor y, aunque ni el mismo lo creía, disfrutó del momento y del agua caliente que parecía ir barriendo la resaca de su cuerpo.&lt;br /&gt;Después de la crisis existencial que había sufrido la noche anterior, no encontró nada mejor que pegarle duro al whisky.&lt;br /&gt;Cuando salió del baño casi se cae al tropezar con la botella vacía, la levantó y la arrojó por la ventana al baldío lindero.&lt;br /&gt;Estaba tranquilo. La ducha le había caído bien.&lt;br /&gt;Se vistió con un joguin, una remera vieja y ojotas, quería sentirse cómodo y se dispuso a enfrentar el día con buen ánimo.&lt;br /&gt;Mientras se preparaba un café doble buscó azúcar, pero el frasco estaba vacío; no le importó, lo tomaría amargo.&lt;br /&gt;Llevó la taza a la mesa, lo esperaban las dos cajas que le había dado “El Perro”, con los antecedentes de los asesinatos de Rosaria Milone y de Rosa Miralles.&lt;br /&gt;Ordenó en su mente la secuencia de los crímenes y abrió primero la de Rosaria. Haciendo un gran despliegue de papeles, se puso las pilas y se dispuso a estudiar.&lt;br /&gt;Debía estar muy atento y no perder ningún detalle, dependía de él descubrir aquellos que fueren realmente útiles para la dilucidación del caso y desechar los inservibles. Pero como hacía tiempo que no se abocaba tan de lleno a tarea semejante, no le quedaban dudas que el esfuerzo a realizar sería soberano.&lt;br /&gt;Comenzó hojeando el sumario. A medida que avanzaba en la lectura y observaba las fotos, notó que se estaba embarullando con tanta información y vio colmada la capacidad de su memoria.&lt;br /&gt;Era necesario, para que no se le esfumaran los datos que le parecían importantes, ir anotándolos, y fue en busca del cuaderno tamaño oficio con espiral, que había comprado especialmente para tal fin.&lt;br /&gt;Ya tenía garabateadas algunas cosas sueltas como la patente del Audi, horarios de entrada y salida del Dr. a la Clínica, su vestimenta, características de sus acompañantes, datos de los vecinos; pero estaba todo muy desordenado, y así no iba a resultar.&lt;br /&gt;De ahora en adelante se propuso trabajar más prolijamente. Comenzó una nueva hoja en blanco y trazó una raya vertical en el medio que la dividía en dos. A la izquierda escribió ROSARIA y a la derecha ROSA.&lt;br /&gt;No se olvidó de la tercera víctima, pero como todavía no tenía los antecedentes, limitó su parangón a estas primeras dos. Luego, trataría de entretejer las coincidencias con esa tercera.-&lt;br /&gt;En el margen de la hoja hizo un listado de los puntos a considerar: Nombres y apellido, edad, estado civil, ocupación -tanto la actual como anteriores-, características físicas, lugar de residencia, vecinos, situación económica y social, círculo de amistades. Llegó hasta ahí sin cerrar la lista porque presumía que irían apareciendo cosas nuevas que debería agregar, pero que en ese momento no se le ocurrían.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las horas fueron pasando de manera tal que Richi ni siquiera se dio cuenta que ya estaba anocheciendo.&lt;br /&gt;Fue su estómago quien le advirtió que no había comido nada en todo el día, además el entusiasmo inicial se estaba convirtiendo en cansancio.&lt;br /&gt;Decidió tomarse un recreo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las nueve de la noche del sábado y Richi se tiró un rato en la cama. Estaba hastiado de tanta pesquisa y crimen dando vuelta. Necesito un impasse - pensó - mientras encendía la televisión. Sintonizó el canal Venus, se le ocurrió una buena opción para distraerse.&lt;br /&gt;Uno tiene la convicción errónea de suponer que todas las minas de las películas porno tienen un rostro definido, decididamente erótico, una combinación perfecta de labios carnosos entreabiertos y ojos entrecerrados, que parecen decirnos “ vení, acá estoy, dispuesta a darte el mejor sexo oral de tu vida”. Sin embargo esa noche el rostro que Richi veía era un rostro angelical, una púber virginal que resultaba paradójica con el miembro negro y gigantesco en su boca. De golpe él sintió que se endurecía, instintivamente llevó su mano a la entrepierna y comenzó a moverla con la misma cadencia de la muchacha, adentro, afuera, labios con saliva, arriba, abajo, labios finos no carnosos, adentro, afuera, los ojos bien abiertos, arriba, abajo, y la imagen de su hija viniéndole a la cabeza, tan parecida a la nena de la tele. De la misma manera repentina con que se había puesto duro, ahora su miembro no respondía, de nada servía acelerar un poco, había entrado en knock out técnico.&lt;br /&gt;Sudoroso y con bronca, Richi se levantó de la cama. Su calentura no resuelta se le ocurría una urgencia imperiosa de solucionar, no podía andar haciendo deducciones ni inferir situaciones, como en el caso de los crímenes, pero sí podía hacer un seguimiento por los alrededores de la plaza.&lt;br /&gt;Se vistió con lo primero que encontró y decidido abrió la puerta del departamento.&lt;br /&gt;En el estacionamiento, se cruzó con la vecina del 5º y con un tipo bien vestido cuyo rostro se le ocurrió familiar.&lt;br /&gt;Aunque había ido muchas veces al lugar y conocía a casi todas, dio varias vueltas buscando, sin detener el auto. Hoy necesitaba algo nuevo, tal vez sería hora de probar lo diferente. Recordó lo que “El Perro” le había dicho varias veces: “No sabés lo que te perdés. Los travas estos son buenísimos porque saben de verdad lo que nos gusta a los hombres, no como las minitas que equivocan dónde tocar.” Richi dudaba, no porque pensara que podía perder su masculinidad si alguien le metía algo por el culo, pero su instinto le decía que podía llegar a verse envuelto en una situación complicada y después deber favores, o tener que dar explicaciones si alguno de la Federal se enterase. Cómo si los capos no anduviesen dando vueltas por allí también, pero en fin, ellos son los capos. Pensó.&lt;br /&gt;En la cuarta vuelta apareció Giselle. Tenía puesta una minifalda de jean muy ajustada y una remera corta con gran escote. Aún en la oscuridad era evidente el tamaño del arma que portaba, casi una 45 - pensó Richi – y se largó a reír. Una risita nerviosa como de adolescente en su primera vez.&lt;br /&gt;- ¿Qué hacés?&lt;br /&gt;- ¿Vos que querés?... 40 la chupada y 60 completito.&lt;br /&gt;-¿Te masturbás?&lt;br /&gt;- Claro…lo que vos quieras. ¿En el auto?&lt;br /&gt;- No, dale, subí, vamos al Ideal.&lt;br /&gt;Apenas salió de la habitación se arrepintió de su decisión apresurada. Giselle subió al auto y a Richi se le ocurrió grotesco.&lt;br /&gt;Satisfecho, pero con un desaliento desconocido hasta entonces, no veía el momento de recorrer las pocas cuadras, bajar al personaje y escapar. Si bien el tipo no lo había ni tocado, se sentía sucio.&lt;br /&gt;“El Perro” estaba loco, no sabía lo que decía. No le había costado mucho llegar -quizá con más rapidez que otras veces- pero ahora que su mente estaba lúcida, se odiaba, casi tanto como odiaba su curiosidad que lo llevaba a querer comprobar todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;……………………&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pronóstico del tiempo anunciaba fuertes lluvias y tormentas para Rosario y alrededores. Todo hacía prever que no tardarían en dar alerta meteorológico para la zona.&lt;br /&gt;Ya comenzaba a soplar ese viento arremolinado que hace girar y volar papeles, bolsitas, hojas, y por sobre todo mucha tierra.&lt;br /&gt;Richi guardó el auto, decidió ir caminando hasta el bar La Ronda para estirar un poco las piernas y de paso darle a una picada con una cerveza. Aunque era un poco tarde, sabía que por los menos hasta las 2 lo encontraría abierto.&lt;br /&gt;Cuando llegó a la Avenida Pellegrini, lo sorprendió el viento y se le llenaron los ojos de tierra, comenzó a putear.&lt;br /&gt;Estaba cruzando la calle ya en medio de la tormenta cuando comenzó a sonar su celular. Corrió hasta guarecerse en la entrada de un edificio y así poder atender el teléfono.-&lt;br /&gt;Era “El Perro”, su amigo. Ese fin de semana le había tocado trabajar porque el Juzgado estaba de Turno.&lt;br /&gt;Hola Richi, en qué andas viejo? Tengo algo para Vos que te puede interesar. Dale, si estás al pedo venite, porque tenemos otra mina violada y el caso se parece bastante a esas otras tres que estas investigando... Hola, Richi, hola ... me escuchaste?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1596291522478728377-6897902480388710181?l=licor8hermanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/feeds/6897902480388710181/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/09/capitulo-3-aumentado-y-corregido-ali.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/6897902480388710181'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/6897902480388710181'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/09/capitulo-3-aumentado-y-corregido-ali.html' title='Capítulo 3 (Ali)'/><author><name>licor8hermanos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17543885123589913481</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_oFkrA0AQDAM/R8kV5oD-6nI/AAAAAAAABuY/L8z1UGpe_rI/s72-c/travesti.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1596291522478728377.post-8537689561081484762</id><published>2009-08-18T11:51:00.000-07:00</published><updated>2009-08-18T11:54:50.010-07:00</updated><title type='text'>El capitulo 2 -  Nano</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/profile/pic.php?uid=AAAAAQAQ0KhgqwVPJztJljlcvD4YVgAAAAqjF6FV3Nyng7yhbCwSG1QV"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 266px" alt="" src="http://www.facebook.com/profile/pic.php?uid=AAAAAQAQ0KhgqwVPJztJljlcvD4YVgAAAAqjF6FV3Nyng7yhbCwSG1QV" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Ricci - 2° capítulo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;por el &lt;em&gt;nano&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A Rita no la convencía mucho la idea de limpiar el departamento de Marquitos. Le hacía limpiar dos horas cada 15 días. El desorden era increíble y en tan poco tiempo quedaban tareas inconclusas. Y además le cortaba el día por la mitad. Ella tenía dos casas de una misma persona en otra zona y mejor pagas, y sin la necesidad de renegar con el horario, ni con las llaves, ni con la desconfianza. Pero por el momento se encargaba durante 6 horas, el mismo día martes de los palacios del Honorable Dr. Benito Lamella Greca, distinguido “Cavalliere” italiano, de más o menos ilustre ascendencia nobiliaria. Uno, en el Bv. Oroño al 200 y el otro en Brown al 1900. En realidad Rita se pasaba más horas en el palacete de calle Brown, que era más pequeño y donde el doctor residía más frecuentemente, mientras que se ocupaba de la limpieza de la residencia del boulevard todo un día completo cuando se lo pedía especialmente. Allí, el Doctor concurría para ciertos eventos sociales, ocasionales y si se quiere, misteriosos. El Cavalliere, vivía sólo. Dedicaba gran parte de sus horas a la lectura y a la escritura. Algunas veces recibía la visita de Nino, un amigo que si bien carecía de su alcurnia, era paisano de su Lombardía natal. Y las tardes se consumían entre las charlas en italiano, las copas de grapa y las largas partidas de ajedrez. Se mostraba galante con sus amigos, pero mostraba cierta arrogancia con las mujeres. Ese andar altanero y adusto que retrata a la gente de la alta sociedad, lo hacía notar hasta inconscientemente. Cierta intratabilidad y misoginia ponía de manifiesto a la hora de diferenciarse con el sexo opuesto. Sus caminatas por el boulevard evidenciaban ese galanteo. Su mirada era imperturbable, andar cansino, pisada convencida. Objeto de las miradas era su propia persona, sus trajes, sus zapatos, su sombrero, su bastón antiguo. Talante serio con un tinte avasallador. Sus relaciones provenían de los socios fundadores de las sociedades italianas o de los descendientes que todavía permanecían movilizados por el mantenimiento de la cultura lejos de su patria. Las reuniones tenían una regular periodicidad, aunque no queda muy en claro qué tipo de reuniones rompían en silencio la monotonía del palacio del boulevard. Reuniones que intrigaban al Dr. García Mónaco, que tenía su Clínica lindante con la mansión. Encuentros de una veintena de personas que asombraban por la distinción y el recato. Y si bien no se espera un bacanal de una reunión semejante, extrañaba la ausencia de música como de sonidos y luminosidades que escaparan de la discreción de una tarde apacible del centro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo un conspicuo Inspector, astuto y con resaltadas cualidades detectivescas como Marcos Ricci, podía darse cuenta de todos los movimientos de los vecinos de Oroño al 200 y del 300 también. Si hasta conocía los horarios de la abuela de Silvia, que vivía al 400… Conocía la velocidad y la temperatura de boulevard. La circulación, los desplazamientos; los atrasos y los ruegos de los novios retardatarios, los reclamos y rezongos de las vecinas hacendosas, la fisonomía de los encargados de los edificios, la entumecida entrada al trabajo de los oficinistas, las chancletas gastadas de las empleadas domésticas, la pereza de Carlitos, el barrendero que se hacía querer y agraciar por esa simpatía cómplice que regalaba ternura a cambio de un pan de leche, la vigilante confabulación de las no tan anónimas palmeras. Para Ricci los transeúntes tenían una cara, tan dibujada, que parecía retratar a cada una con un nombre. Nada le escapaba de sus ojos, todo escrutaba con particular sigilo, más allá de que aquella tarde había perdido de vista el Audi negro del Dr., poco antes de llegar al parque Independencia. Sí, en esa persecución, había registrado la patente: GGA872. Como para olvidarla, “García Mónaco Asesino” Seguramente, el 872 ocultaría otra parte de la historia, que lo acercaría a develar el misterio.&lt;br /&gt;-El esteta éste sabe de disimulos, de tetas y de muslos, sabe de cambiar fisonomías, de modificar expresiones y semblantes. Sabe engreírse y hacer engreír, camuflarse y camuflar, conoce el arte de seducir y engañar. Tiene técnica, ingenio y estiletes. Sabe manejar el bisturí y el cuchillo asesino. Sabe lo que es cambiar y aparentar. Y se hace tan el buenito y el seductor… Las tres pasaron por sus manos robustas, embusteras, aniquiladoras… Pero debo comprobarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ricci, más allá de hacer buena letra y esmerarse en la resolución del caso, procurando de que sus actuaciones redundaran en beneficio de su propio curriculum, mantenía cierto encono con el Dr. García Mónaco, desde el momento que en su juventud había desplazado de las pretensiones de su ingenua libido a la mismísima Cecilia, compañera suya de la escuela secundaria, hoy compañera del otro, en la escuela de la vida. El amor primero, el amor ingenuo. El amor de Beatriz en las entrañas del Dante de las investigaciones. El amor no correspondido y jamás olvidado. El amor no aplacado que le hace husmear en las tijeras del cirujano, esteta y especialista en romper corazones. Comprobar indicios o endilgar culpas, se confunden en el medio de la travesía. Encontrar la llave de la luz en el medio del bosque ayudará a combatir la ceguera del sentimiento obtuso y la llama tristemente candente y abrasada que se sazona de rencor; el silencio inflamado y acalorado de un sendero que aturulla y reclama. Crujir de cenizas chamuscadas en busca del verde que acompaña, fluye y calma. Consabidas viejas lunas, destino incierto del deseo. Arte en el busto, arrugas en el ceño, sangre en el ojo y en la quijada.&lt;br /&gt;Y cuando no hay torta con dulce de leche, buenas son las “Anitas”, que casi llegó para completar el pan nuestro de cada día. Y de las anitas, al Anís Ocho Hermanos, sólo un paso. Amigo de las botellas no vacías y de Alanís, un amigo que se dedicaba al boxeo. Y qué ganas de pegar un puño a la puerta que me reencuentre con mis hijos. Me siento exiliado, ajeno, pero soy y siento que soy y no puedo ni debo estar afuera, como un vigilador. Mis hijos me reclaman, no una cuota alimentaria, no un paraguas económico, sino un plato de amor y de confianza, un cuadro interactivo que nos conecte con la infancia. Seba ha desarrollado un carácter ermitaño, antisociable. No sé si responde a la actitud de la mayoría de los adolescentes del siglo XXI o si realmente yo soy el culpable de este cerramiento hacia la sociedad. Las peleas con Anita, el clima tenso de cada rincón encontraba redención en el entrepiso que oficiaba de remanso para la pesadumbre de la computadora. Pasa allí todas las horas. Apocado y taciturno, tiene pocos amigos y amigas, o quizás no las tenga. Desconozco esto, y tantas otras cosas, que mi ex mujer me esconde, además de los fardos que me endosa, con mayor o menor índice de gratuidad. No creo que la escuela lo esté preparando plenamente para una inserción amable dentro de la comunidad. Mientras tanto se la pasa encerrado, y con su soledad se acompaña para no aburrirse tanto y con su MP3. Parecen ser esos los antídotos para prescindir del padre. Paula es más chica y tiene otros intereses, aunque de por si tiene un carácter más afable y un coraje diferente. Si bien hay días en que tiene actitudes de niña y otros en los que se viste de señorita, parece en todos los casos más fresca y natural. Y esto me hace bien. Desgraciadamente los veo poco y creo que soy el culpable de esto, aunque al mismo tiempo todo lo que hago es por ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las mañanas Ricci recorría esas 9 cuadras que desde Viamonte y Colón lo separaban de la Policía Federal, y eran esos minutos, en los que no dejaba de pensar en la resolución el caso. Era éste y no otro, el tema que lo preocupaba y que a su vez le permitiría en algún momento sorprender a los superiores sobre el nivel de compromiso que siempre mantiene con su trabajo. En otros momentos ciertos desaciertos, hicieron dudar de su idoneidad y le hicieron perder un poco de confianza y hasta algún ascenso en tiempo y forma; no fueron pocos los dislates que ocurrieron en momentos de su vida privada, y que lo distrajeron de sus obligaciones. No es que él fuera un mal compañero o un limitado camarada. Simplemente que varias etapas de la vida vieron sus fuerzas quebrantadas y el pensamiento saturado de abstracciones congestionaba el entendimiento. El quería recobrar su reputación, pero a su vez lo obsesionaba el caso de las tres mujeres bonitas violadas y asesinadas. Le había prometido a su amigo Bobby, del Juzgado, que resolvería el caso a cualquier costo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Increíblemente Ricci conocía a dos de las víctimas. Una se llamaba Rosaria Milone, una muchacha italiana que había sido compañera de 1° y 2° año de la escuela, junto con Cecilia; y que luego de dos temporadas en Italia, había terminado en el Nacional como nosotros, pero tres años después. La otra era vecina de mi departamento de casado. Me enteré cuando vi revolucionado el edificio, al enterarse todo el barrio, de la intrigante desaparición de la hermosa señorita del 5°. Se llamaba Rita, luego me enteré que el apellido era Miralles. ¡Qué hermosas que eran! Qué desperdicio de la naturaleza. Hay que ser más que un asesino para tramar tan macabra aberración. Hay que ser un depredador, un esquizofrénico o un sicario para haber emprendido y ejecutado semejante delirio. La tercera no la conocía, aunque a través de las fotos que facilitó Bobby, pude conocerla. Era también rubia y muy bonita. Parecida a las otras. Ahora no recuerdo bien el nombre, pero analizando la situación, estoy seguro que la tercera también podría tener las mismas iniciales: RM, como Rosaria Milone y Rita Miralles. Le voy a pedir la carpeta a Bobby, porque entretenido con la vida de mis dos conocidas, de pronto dejé de lado la vida de la tercera en cuestión, que por otra parte fue la tercera en haber sido descuartizada: RM, RM, … ROMI, RIMI… Roma! Rimini! ¡Cuánta italianidad, cuántas coincidencias! ¿Por qué tanta furia contra los italianos? Aquí está la punta, acá hay algo sospechoso. Ésta no se me escapa. Cuánta astucia, soy el mejor… Pocos podrían darse cuenta. Me voy a casa a leer mejor la carpeta de Rosaria. Tengo la mitad del caso resuelto, la vida me sonríe. Camino las cuadras, más que nueve, aflojo tensiones, me saco el frío. Compro cigarrillos en el kiosco, me distraigo con una parejita que contaba sobre el arrebato de una cartera, sigo la caminata, llegando a casa me saluda amistosamente una vecina con un, chau Marcos. Y me empieza a repiquetear en la cabeza: Marcos Ricci, Marcos Ricci, MR, MR, Ma-ri, Ma-ri,… y la pregunta que ya me tortura: ¿Cuál era la coincidencia? ¿Cuál era la coincidencia?&lt;br /&gt;Nano &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1596291522478728377-8537689561081484762?l=licor8hermanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/feeds/8537689561081484762/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/08/el-capitulo-del-nano.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/8537689561081484762'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/8537689561081484762'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/08/el-capitulo-del-nano.html' title='El capitulo 2 -  Nano'/><author><name>licor8hermanos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17543885123589913481</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1596291522478728377.post-8059564950263032736</id><published>2009-08-12T20:39:00.001-07:00</published><updated>2009-08-27T14:23:48.186-07:00</updated><title type='text'>RICHI -  Cadáver Exquisito - 1º Cap. MAY  BARTA</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_9LvHcyi2wxM/Spb5G6qdIjI/AAAAAAAAABI/bMSqRKfIi_c/s1600-h/AUDI.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; FLOAT: right; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374757102535123506" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_9LvHcyi2wxM/Spb5G6qdIjI/AAAAAAAAABI/bMSqRKfIi_c/s320/AUDI.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_9LvHcyi2wxM/SozBumZNQwI/AAAAAAAAABA/rRNFrHS8hZI/s1600-h/RICHI.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 80px; FLOAT: right; HEIGHT: 118px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371881461870576386" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_9LvHcyi2wxM/SozBumZNQwI/AAAAAAAAABA/rRNFrHS8hZI/s320/RICHI.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;por&lt;/span&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;em&gt;May Barta&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Primer&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;Capítulo&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Richi abre los ojos. La penumbra y el hedor del lugar no lo alientan a levantarse. Las gruesas cortinas apenas dejan pasar un hilo de luz. En el extremo de la cama, sobre la mesa, permanece un vaso con restos de whisky junto a una botella casi vacía.&lt;br /&gt;Bosteza, acomoda la almohada y respira profundamente tratando de distenderse para disipar el malestar que afecta su cabeza. Recuerda la discusión del día anterior con su ex mujer, Anita. Más de lo mismo, piensa. El silencio lo aturde, las palabras de Anita lo aturden, todo le provoca un ahogo que sumerge día a día en la bebida. Se esconde en ella para borra su dolor.&lt;br /&gt;Se ocupa de sus hijos a pesar de los reproches que recibe. Siempre termina con Anita discutiendo por el dinero que le pasa. Pero cualquier cosa que haga o diga se resuelve en un reproche incansable de su parte. Las conversaciones se vuelven insostenibles.&lt;br /&gt;Se incorpora lentamente tratando de ordenar el día. Camina hacia la cocina, abre la alacena pero inmediatamente la cierra. Allí Solo se pueden encontrar latas, un frasco de café instantáneo y otro de galletas casi vacíos. Algunos pocos vasos, platos y tazas que seguramente nadie se animaría a usar.&lt;br /&gt;El “departamentucho”, tal como lo llama, está bien ubicado. Es un segundo piso de escaleras donde vive solo. Rara vez lo visitan sus hijos, ellos prefieren no ir. Sus encuentros generalmente ocurren en algún bodegón o bar. No le gusta cocinar. La heladera lo dice todo, no se alcanza a ver tras una cortina de imanes de distintos deliveries de comidas, bebidas y alguna que otra heladería.&lt;br /&gt;Nada puede mejorar el lugar, ni aún con el esfuerzo de Rita, la señora de la limpieza. Los escasos y desgastados muebles entonan con las descascaradas paredes que alguna vez fueron pintadas a desgano. Nadie puede pensar que ese sea un hogar confortable o acogedor y él lo sabe.&lt;br /&gt;Luego de darse una ducha, se cambia para ir a la oficina.&lt;br /&gt;Richi Marino es Inspector de la Policía Federal. Todas las mañanas camina las nueve cuadras que lo separan de la Delegación. Como un rito matutino se detiene a tomar un café con dos medias lunas en el bar “La Ronda”. Luego de ojear el diario continúa su camino al trabajo. Apenas sale, enciende el primer cigarrillo de la mañana. Aspira y exhala lentamente el humo esperando que pase pronto el día.&lt;br /&gt;Llega cuando ya casi todos están trabajando. Saluda con un apretado buenos días. Algunos de sus compañeros responden con un simple hola, pero la mayoría lo ignora. No se lleva bien con ellos. Si bien tiene algún que otro amigo no es una persona muy popular y mucho menos con sus superiores. Pero eso no le importa demasiado.&lt;br /&gt;Se sienta en su sillón y enciende la lámpara que está en el escritorio. Separa las carpetas que había dejado el día anterior y busca la del caso que lo preocupa.&lt;br /&gt;El verano pasado se sucedieron unos crímenes en la ciudad. En esos meses tres mujeres fueron violadas y asesinadas. La investigación avanzó sin resultado positivo –como dice la jerga policial- y no quedaron pistas para seguir. Richi había intentado acercarse al Jefe Burgos para comentarle las sospechas que tenía, pero éste no lo quiso escuchar. Los Superiores lo tenían mal conceptuado. No lo consideraban un buen agente y hasta algunos comentaron la falta de compromiso que tenía con su trabajo, más aún, con la vida. Conocían la historia de Richi, principalmente sus conflictos personales. Pero no lo veían suficientemente capaz ni hábil para llevar adelante investigación alguna por lo que desoían cualquier opinión que viniera de su parte.&lt;br /&gt;Sin embargo a Ricci le obsesionaba el caso. Había leído cada una de las de las actuaciones policiales, también se había contactado con su íntimo amigo Bobby que trabaja en el Juzgado de Instrucción y a través de sus favores obtuvo copia de las actuaciones judiciales bajo promesa de reserva. En sus noches de desvelo las leía una y otra vez buscando una respuesta.&lt;br /&gt;De ese análisis, algo le llamó la atención: había descubierto ciertas coincidencias entre las víctimas. Las mujeres eran de clase alta, dos de ellas de mediana edad y una un tanto mas joven. Las tres pertenecían a conocidas familias de la sociedad rosarina. Eran mujeres que se destacaban por su hermosura y que frecuentaban habitualmente salones de belleza, gimnasios, spa y, casualmente o no tanto, se habían realizado cirugías estéticas.&lt;br /&gt;Entre los testigos citados por el Dr. Néstor Alcántara, Juez de Instrucción de la causa, se encontraba un médico cirujano estético, el Dr. Jorge García Mónaco. Su declaración era una de las tantas tomadas con el fin de armar el perfil de las víctimas.&lt;br /&gt;Para Ricci, la coincidencia era la clave de la investigación, todas habían sido pacientes del “doctorcito”. Desde el día que había descubierto esa pista, centró la mira sobre el cirujano. Obsesionado, se propuso resolver el caso confiando plenamente en su olfato. Hasta soñaba con alardear delante de sus Jefes y compañeros el día que pudiera demostrarles su capacidad de investigación y así dejarlos con la boca abierta o también aunque parezca un juego de palabras, cerrarles la boca.&lt;br /&gt;García Mónaco, de 57 años de edad, no es un hombre bien parecido, pero sí elegante y seductor. Tiene un trato muy cordial, tal vez por su oficio. Siempre se lo ve alegre y abierto al diálogo. Está casado con una mujer muy atractiva que denota una belleza inusual aún en sus 50 años.&lt;br /&gt;Cecilia es arquitecta. Pasa gran parte del día trabajando en su estudio. También dedica tiempo a sus hijos y no deja de asistir a distintos eventos sociales y reuniones de trabajo, lo hace generalmente sola aunque a veces la acompaña su esposo. Ambos viven con sus hijos en un hermoso chalet situado en Fisherton. Sofía estudia Bellas Artes y Germán asiste al Colegio Alemán. Conforman una familia de clase media alta con un muy buen standard de vida.&lt;br /&gt;Él es Cirujano Plástico. Atiende en una Clínica Privada sobre Bv. Oroño al 200, una institución de renombre a la que concurre una amplia y diversa cantidad de pacientes. Entre ellos se encuentra un número no despreciable de mujeres de buen nivel económico. García Mónaco es un profesional ampliamente reconocido en el medio y respetado por sus colegas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Richi lo había investigado, sabía que si mencionaba sus sospechas iba a ser el foco de reproches de sus compañeros. Más de uno le endilgaría que esas sospechas estaban basadas en el resentimiento que tiene en su vida y la envidia que le provoca ese tipo de personas, sentimiento de querer ser como el otro y tener lo del otro y así vivir una vida de frustraciones, sin logros propios.&lt;br /&gt;Sentado en la oficina se concentra en la lectura de sus notas y comienza a desarmar el entretejido de datos recabados. Debe pensar en un estratégico y minucioso seguimiento de los pasos de García Mónaco. Saber los lugares donde concurre. Conocer las personas que frecuenta. Saber lo que hace o deja de hacer. No puede permitir que se le escape ningún detalle.&lt;br /&gt;Luego del medio día, de regreso a su casa, se detiene a comer un sándwich con una latita de cerveza en un bar cercano. Deja las carpetas en el departamento, camina hacia la cochera y saca el auto. Sale decidido a hacer el primer día de guardia frente a la clínica. Como su investigación no es oficial deberá optimizar los tiempos fuera de su horario de trabajo. Lleva algunas provisiones por si tiene que esperar largas horas en la pesquisa y un anotador donde volcar cualquier dato que llame su atención o que crea importante.&lt;br /&gt;Estaciona el auto estratégicamente frente a la Clínica para obsevar todos los movimientos que se producen, en especial, los de salida y entrada. La edificación es una típica casona de estilo, elegantemente reciclada y bien conservada. De inmediato recuerda la profesión de Cecilia. Deduce que es muy probable que ella haya sido la arquitecta responsable del arreglo del lugar. Total todo queda en casa, piensa sonriendo. Pero sonríe mucho más por pensar que tal vez sus compañeros tengan razón en sospechar que ese estilo de vida le provoca cierta envidia.&lt;br /&gt;Comienza a observar los autos estacionados al frente del edificio. Entre ellos se destaca un Audi negro, último modelo y apuesta, con certeza de ganar, que ése no puede ser otro que el auto del “doctorcito”. Le saca una foto y anota la patente.&lt;br /&gt;Las horas pasan, mujeres de todas edades entran y salen. Todas elegantes. Todas espléndidas. Anita podría venir a atenderse aquí, piensa. Pero al mismo tiempo, riendo y meneando la cabeza, concluye que no habría cirugía alguna que la pudiera corregir. Al menos sus pensamientos lo entretienen. Tal vez si alguna persona lo observara diría que hay un loco en un auto que habla y se ríe solo.&lt;br /&gt;Vuelve a concentrarse en su objetivo. Ya son cerca de las 7 de la tarde y calcula que en cualquier momento puede aparecer el sospechoso. Al rato, su pálpito se convierte en realidad.&lt;br /&gt;Vestido con un saco de corderoy. Camisa abierta, con un echarpe de marca caído a los costados del cuello, un pantalón color habano y botas de carpincho. Guarda el maletín en el baúl y se acomoda al volante.&lt;br /&gt;La emoción lo paraliza en principio.&lt;br /&gt;Jorge enciende el motor y como acto reflejo Richi lo imita. El Audi arranca velozmente y Richi en pocos movimientos se ubica detrás de él. Ambos vehículos comienzan a circular por Bv. Oroño hacia el sur. Richi conduce tratando de guardar distancia para no ser descubierto sin perder de vista su objetivo.&lt;br /&gt;A pocas cuadras Jorge detiene el auto frente a un lujoso edificio, baja y se acerca al portero eléctrico. Se ubica de espaldas a Richi -el que solo alcanza a ver sus movimientos - da dos pasos hacia la puerta de ingreso y aguarda. En pocos minutos aparece una hermosísima mujer que sonriente se le acerca y lo besa cariñosamente. Ambos caminan hacia el Audi.&lt;br /&gt;Al verla, Richi recuerda los rostros de las víctimas y percibe una similitud con ellas. Todo le hace pensar que ese debe ser el tipo de mujeres que seduce.&lt;br /&gt;Jorge hace honor a la gentileza del hombre que aparenta ser. Abre la puerta del acompañante para que ingrese la mujer, la cierra y gira hacia la puerta del conductor. Se arregla el saco, sube y ya sentado al volante se acerca a ella y le da un beso en los labios. Richi no puede salir de su asombro al advertir que esa mujer no resulta ser la Cecilia de sus recuerdos. Definitivamente no es ella. Este dato agranda sus sospechas.&lt;br /&gt;Alentado por el descubrimiento Ricci reanuda la persecución.&lt;br /&gt;Tal vez sea una larga noche, piensa.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1596291522478728377-8059564950263032736?l=licor8hermanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/feeds/8059564950263032736/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/08/richi-cadaver-exquisito-1-cap-may-barta.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/8059564950263032736'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/8059564950263032736'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/08/richi-cadaver-exquisito-1-cap-may-barta.html' title='RICHI -  Cadáver Exquisito - 1º Cap. MAY  BARTA'/><author><name>licor8hermanos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17543885123589913481</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_9LvHcyi2wxM/Spb5G6qdIjI/AAAAAAAAABI/bMSqRKfIi_c/s72-c/AUDI.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1596291522478728377.post-5997742325998994347</id><published>2009-08-12T20:14:00.000-07:00</published><updated>2009-08-12T20:22:24.810-07:00</updated><title type='text'>LA  NOVELA  =  ESQUEMA  TEÓRICO</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_9LvHcyi2wxM/SoOGuekCOmI/AAAAAAAAAAM/hMTfSxOE7IA/s1600-h/Leung2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5369283313792072290" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 215px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_9LvHcyi2wxM/SoOGuekCOmI/AAAAAAAAAAM/hMTfSxOE7IA/s320/Leung2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;LA NOVELA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;E S Q U E M A&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; “ &lt;span style="font-size:130%;color:#333399;"&gt;&lt;strong&gt;RICHI&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; ”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) CONFLICTO- NUDO- PROBLEMA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) ARGUMENTO (sentido-semántica) ¿qué quiero contar, reflexionar, mostrar en esta novela? ¿Qué quiero decir al mundo con esta historia? ¿Cuál es su sentido estético-filosófico-científico ? Más allá de los hechos, ¿qué pasa en esta historia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) PERSONAJES PROTAGÓNICOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PROTAGONISTA (Héroe-Antihéroe)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ANTAGONISTA ( Opositor al héroe o antihéroe)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4) PERSONAJES COMPLEMENTARIOS-LATERALES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…………………………..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…………………………..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…………………………..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;………………………….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;……………………………..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5) HECHOS - ACCIONES SUCESIVAS -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6) T R A M A … a) ENCADENAMIENTO de los hechos, sucesión de acciones, sucesión en el tiempo y sucesión en el espacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) DOSIFICACIÓN DE LOS HECHOS E INFORMACIÓN (Intriga-suspenso)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7) ESPACIO (S) - LUGARES DONDE OCURRE LA HISTORIA.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8) TIEMPO (S) donde sucede la historia.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9) CARACTEROLOGÍA FÍSICA-PSÍQUICA-SOCIAL-FAMILIAR-PROFESIONAL-CULTURAL del protagonista y del antagonista.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10) VOZ NARRATIVA:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primera Persona (YO) del PROTAGONISTA-PERSONAJE (Confesión)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercera Persona (EL-ELLOS) Narrador Omnisciente (sabelotodo) (Testigo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segunda Persona Externa (VOS_UDS) (Testigo que Exhorta, aconseja, ruega…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Combinación por fragmentos, por momentos, 1º, por momentos 3º.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;11) ESTRUCTURA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UNILINEAL un hecho único, dos personajes ppales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CORAL, múltiples hechos, múltiples personajes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MIXTA, un hecho ppal muchos personajes, muchos hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;12) ESTILO …&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UNÍVOCO narración lineal, monolítica, cerrada. Un solo lenguaje. El mismo tono literario. Un solo registro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MULTÍVOCO, narración plural, fragmentaria, interferida, “sucia”, multiplicidad de lenguajes, figura barthiana, intertextualidad, alteración de subjetividades…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MIXTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;13) GÉNERO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) AVENTURA- ACCIÓN – ENTRETENIMIENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) ARGUMENTATIVA - TRANSPARENTE – REFLEXIVA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;policial, psicológica, terror, drama, Comedia, parodia, romántica - erótica - histórica - costumbrista - social - política –&lt;br /&gt;periodística - de ensayo –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;14 ) REGISTRO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blanca – ingenua – simple/// Negra – Repulsiva – Provocadora&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Culto- Popular-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Literaria - Oral&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Melancólica-Pesimista- Amarga ///// Activa-Positiva-Optimista&lt;br /&gt;Objetiva - Subjetiva (Literatura del YO, subjetividades en crisis) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1596291522478728377-5997742325998994347?l=licor8hermanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/feeds/5997742325998994347/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/08/la-novela-esquema-teorico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/5997742325998994347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/5997742325998994347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/08/la-novela-esquema-teorico.html' title='LA  NOVELA  =  ESQUEMA  TEÓRICO'/><author><name>licor8hermanos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17543885123589913481</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_9LvHcyi2wxM/SoOGuekCOmI/AAAAAAAAAAM/hMTfSxOE7IA/s72-c/Leung2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1596291522478728377.post-5698922760101739883</id><published>2009-08-06T14:23:00.001-07:00</published><updated>2009-08-06T14:39:52.411-07:00</updated><title type='text'>Primer Post</title><content type='html'>El BLog ya esta en marcha&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1596291522478728377-5698922760101739883?l=licor8hermanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/feeds/5698922760101739883/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/08/gadsgdag.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/5698922760101739883'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1596291522478728377/posts/default/5698922760101739883'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://licor8hermanos.blogspot.com/2009/08/gadsgdag.html' title='Primer Post'/><author><name>licor8hermanos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17543885123589913481</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
